martes, 9 de febrero de 2016

Es el mulato un euroafrocubano ?





Esa manía de algunos/as de etiquetear a las personas cargándolas de adjetivos relacionados con su orígen étnico o raza, siempre me ha parecido lo más racista del mundo, y también la vulgarización de ese componente añadido de lo "políticamente correcto", con el que algunos esconden su hipocresía social.
 


 No quiero dedicarle muchas palabras al tema así es que me interrogo y lo hago también a mis amigos con ese calificativo instalado en Cuba, con raíces foráneas: afroacubano, afr
odescendiente, para referirnos a una persona de la raza negra. 

Si aplicamos esa lógica -para mi divisiva, no diversa-, ?cómo calificar a los "blancos"? . Que tal si comenzamos llamándolos "eurocubanos", si provienen de Europa, o "sinocubanos", si proceden de Asia, si acaso alguno de nuestro compatriotas comparte todavía rasgos y genes nativos, ?le llamariamos "sibocubanos," "tainocubanos" o "guanatacubanos"?


Qué hacemos con los mulatos y mulatas? Acaso para ser políticamente correctos los calificaríamos como euroafrocubanos?
 
Muy complicado, verdad?

Por lo menos yo, aunque soy muy poco dado a citar frases martianas -que ya bastante citado ha sido en todo sentido-, me quedo esta vez con esa definición muy de José Martí: "dígase hombre y se han dicho todas las razas".
Ah, y para no alarmar a las feministas igual dígase mujer con idéntico resultado.

 Mejor dejemos a un lado esa transculturación conceptual que es propia de otros lares.


Mejor nos quedamos con nuestros decires, que son nuestros.

Quizás los que se creen muy progres empleando términos importados, están culturalmente colonizados y ni siquiera lo saben, por eso suenan falsos.

















 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El resquemor de Arturo López-Levy con los Derechos Humanos



Leo con asombrosa ironía una declaración del “politólogo” de origen cubano Arturo López-Levy a la Agencia Francesa de Prensa, en el contexto de la visita de Estado que el gobernante cubano Raúl Castro, acaba de realizar a Francia.

“Francia es el interlocutor ideal" para las nuevas relaciones de Cuba y la Unión Europea, deterioradas por años por el asunto de los derechos humanos, explica a la AFP Arturo López-Levy, politólogo de la Universidad de Texas Valle del Río Grande.

"Cuba ha logrado que los temas de derechos humanos no sigan siendo usados como pretexto y obstáculo para promover una relación funcional de muchos actores internacionales con la isla, como era común bajo las presiones y sanciones unilaterales de Estados Unidos", comentó López-Levy.


Hasta aquí la cita de AFP. Mi asombro es que este académico se siente complacido porque el tema de los derechos humanos se deje a un lado por los “actores internacionales” (que definición tan progre y moderna) interesados en normalizar sus relaciones con el régimen castrista.

López-Levy, es un activista cuya agenda de influencia es que el mundo democrático, incluído Estados Unidos, se reconcilie con la dictadura castrista. En esa calidad es cada vez más buscado por los medios de prensa para “balancear” sus informaciones. Algo así como la otra parte del columpio. El contrapeso necesario al equilibrio.

La ironía es que este hábil y activo académico, instalado ahora en Estados Unidos, ha sido parte de la nomenklatura cubana, si entendemos por ésta, la posibilidad de acceso a sus mejores y elitistas centros de formación.

Dicen que López Levy es primo hermano del yerno de Raúl Castro, el flamante general de división Luis Alberto López Calleja, presidente del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) el más grande oligopolio de negocios existente en Cuba. Y en esa calidad fue un hijo de papá en el castrismo. Eso lo dicen fuente creíbles pero yo no lo sé.



Lo que sí sé es que en Cuba, López-Levy se graduó como Licenciado del Instituto de Altos Estudios de Relaciones Internacionales de La Habana, un centro académico que no sólo educa diplomáticos sino, al decir de algunos, está especializado en formar agentes de influencia del aparato de inteligencia.

Armado de su Licenciatura López-Levy emigró a Israel. Fue su escala para entonces pasar a Estados Unidos donde ha desarrollado una intensa actividad estudiosa y académica.

Tiene una maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia, Nueva York y otra en Economía por la Universidad Carleton de Ottawa.

Los medios de prensa, que lo utilizan como balance, lo describen como un especialista en la política norteamericana hacia Cuba y Latinoamérica.
Profesor de las universidades de Denver y Colorado, es un candidato a Doctor en Filosofía en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver.

Arturo López-Levy es profesor adjunto en el Centro de Estudios Globales de la Universidad de Nueva York y candidato al doctorado en la Escuela Korbel de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver Josef.

Todo un exitoso cuadro académico. Me pregunto por qué una persona con tanta educación en las ciencias sociales pierde el equilibrio y la compostura, cuando le reclaman al castrismo que respete los derechos humanos.

sábado, 23 de enero de 2016

Escapar de Cuba no es fácil nunca.



Escapar de Cuba en tiempo de vacaciones no es fácil. De hecho, no lo es en ningún tiempo. Escapar de ese cerco de agua, que la geografía impuso a los cubanos, y que contribuye con el régimen que los oprime por más de medio siglo, es siempre un reto incierto.

Pero no me refiero hoy a esa escapada. Hablo de escapar en otra dimensión. Una escapada metafórica. Desconectarse, en días de vacaciones, de esa cotidiana realidad noticiosa que nos ata a Cuba en lo esencial. Esta vez casi lo logro pero volvió a suceder.

Ocurrió en Barbados. En una accidentada cinta de asfalto que corre paralela a la costa, recostada a unas colinas. El chofer, que hacia también de guía turístico, paró de pronto el minibús frente a un pequeño monumento levantado junto a la costa. Hasta ese momento, no le había prestado mucha atención a la descripción que hacía del recorrido, en su inglés casi británico, con acento de papiamento.


Ahora hablaba de Cuba. El monumento, dijo, recordaba al avión de Cubana de Aviación que explotó en pleno vuelo frente a las costas de Barbados en 1976.

-       Fue un complot de agentes del gobierno de Venezuela que volaron el avión, porque creían que Fidel Castro iba a bordo, pero murieron inocentes, dijo el chofer-guía, que apenas rebasaba los 40 años de edad, y siguió su camino.

Mi primera reacción fue aclararle a él y al grupo de alemanes y franceses que nos acompañaban que esa versión era falsa. Equivocada, falsa de toda falsedad, errónea. Sin ningún fundamento histórico, ni evidencia jurídica. Pero me contuve. No valía la pena. Es imposible luchar contra las ideas preconcebidas, adquiridas por deformación política. Con el tiempo he comprendido que los mitos son invencibles. El Ché Guevara es el mejor ejemplo.

En la próxima parada un matrimonio alemán nos preguntó en un perfecto inglés:

-       -¿Son cubanos?

-        -Si somos cubanos, respondimos a coro yo y mi esposa. 
 
    Todavía no se cómo lo descubrieron, pero enseguida nos contaron de su viaje a Cuba en 1991. Visitaron La Habana y Pinar del Río. Quedaron encantados, pero no han regresado más.  
-- Vivimos en Miami, dije a modo de aclaración

-       -Comprendemos, es más fácil vivir en Miami, dijo ella.

-       -No es solo por facilidad, es porque es difícil vivir bajo una dictadura. Lo mismo que le sucedía a sus compatriotas del Este, le repliqué, con una segunda aclaración, sin duda más puntillosa.

Hasta ahí llegó esa intrusión de Cuba en el trayecto. Sin embargo en el almuerzo nos esperaba otra. Fue más breve y en español, más también más clara. Una familia catalana: Los padres acompañaban a su hijo y a su nuera boliviana.

La conversación derivó rápido hacia la política española. El intento independentista de Más y lo que el hombre, que su proclamó del PSOE, desde sus orígenes, calificó como “falta de grandeza” en los líderes políticos de hoy. Habló pestes de Zapatero, y de Sánchez y también de Iglesia.

-       -No son los tiempos de Felipe González, Suárez, o Carrillo, afirmó.

La nuera, que apenas superaba los treinta años, intervino de pronto expresando su descontento con Evo, de quien oye hablar de lejos, y soltó una pregunta muy compleja.

-       -¿Cómo es en Cuba?, me preguntó.

Demoré en contestar  mientras miraba a mi alrededor. Al socialista catalán y a su esposa, entrados en años, y a la pareja joven, sentados a la mesa con nosotros. Escogí una respuesta breve:

-       -Como era España, en los peores tiempos de Franco, dile a tu suegro que te cuente, dije tratando de escurrir el bulto.

-       -Bueno en lo político sería igual, pero en la España de Franco había derecho a la propiedad, a los negocios, eso en Cuba no lo hay, afirmó el suegro, mientras yo tiraba la toalla, dando por terminada la plática política.

Sin duda es difícil escapar de Cuba. Todavía hay muchas historias que contar y nuevas generaciones que desean saber que ha pasado en esa isla en el último medio siglo. 

Quieren una historia que no sea la versión oficial. Yo sigo creyendo que no puede haber una sola versión. Habrá que construir la historia de estos años, uniendo los fragmentos de las diferentes versiones. Armar el rompecabezas con aquellas que encajen.

jueves, 7 de enero de 2016

La ruta de los coyotes que se inició en La Habana.

Hasta el 12 de noviembre pasado, cuando Costa Rica desarticuló una banda de coyotaje que operaba en su territorio; los cubanos viajaban con normalidad de La Habana a Ecuador, país que en ese momento les otorgaba visa de ingreso.

Luego cruzaban irregularmente con ayuda de traficantes de persona por Colombia, pasaban por territorio centroamericano y el de México casi a vista y paciencia de las autoridades.


Llegaban a Panamá y las autoridades les brindaba facilidades para viajas a la frontera con Costa Rica. Este país a su vez los recibía en la frontera con Panamá, dándoles un citatorio a las oficinas centrales de migración en San José, la capital, para der deportados, sanción que nunca cumplían y seguían su ruta a Nicaragua con ayuda de coyotes.


Cruzaban de modo ilegal la frontera de Nicaragua, algunos seguían su ruta siempre con ayuda de coyotes a Honduras y otros se entregaban a las autoridades nicaragüenses fronterizas, quienes les cobraban un visado de 80 dólares que les permitía viajar a la frontera hondureña.

Y así sucesivamente cruzaron los por Costa Rica:
50 en 2012;
2,500 en 2013; 
5,600 en 2014 
y unos 13 mil hasta el 12 de noviembre, cuando quedaron a la deriva por el arresto de la banda de coyotaje y posterior cierre de la frontera nicaragüense para cubanos que agravó un problema regional.

Queda una pregunta flotando en el ambiente. Quienes organizaron todo ese complejo entramado que comenzaba en La Habana y terminaba en los puestos fronterizos de Estados Unidos con México.

La banda capturada en Costa Rica, con toda seguridad, tendrá mucho que explicar a las autoridades de ese país. Quizás podamos conocer algo de esa historia cuando la presenten ante los tribunales. Es cuestión de mantenerse al tanto...