jueves, 3 de septiembre de 2015

Esto dijo el Papa Francisco sobre el aborto

El Timbeke reproduce este texto, con el interés de aclarar conceptos expresados por el Papa Francisco en su Mensaje a Mons.Fisichella por el Año Jubilar, en el que aborda el tema del perdón de Dios y toca entre otros puntos el aborto.


Esto dijo el Papa Francisco sobre el aborto:

"Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder  a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia".
El texto completo de ese Mensaje se puede leer aquí.

sábado, 15 de agosto de 2015

EE.UU alzó su bandera en Cuba, pero no ondeó

Sólo unos cuantos comentarios, apretados en el limitado marco de Twitter, para dejar constancia en la memoria digital del acontecimiento registrado el viernes 14 de agosto en La Habana, cuando el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, presidió el izado de la bandera de Estados Unidos en la reapertura de la Embajada de su país.

Pertenezco a una generación triturada por los mismos hombres que gobiernan en Cuba desde hace 56 años. Nada ha cambiado respecto a la responsabilidad de esa elite dictatorial en el destino del país. Es imposible andar de la mano con esa gerontocracia. Los nuevos caminos tienen que ser construidos por nuevas generaciones.

Perdonar es sano y siempre posible. Olvidar sería injusto con quienes han quedado en el camino y dañino para las futuras generaciones. En lo que a mi respecta sobran palabras.

Pablo Alfonso@palfoco Hace 20 horas
. reabre hoy su Embajada en 54 años después que la cerró, bajo la misma dictadura. .

sábado, 8 de agosto de 2015

Fidel Castro no quiere arreglos con Estados Unidos

En política las afirmaciones rotundas no siempre lo son tanto. Lo que se niega un día, puede ser diferente de lo que se apruebe más adelante. La realidad es terca, aunque hay algunos tercos que  niegan esa realidad hasta la muerte. Fidel Castro es uno de ellos. 


El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, lo trae de cabeza. No vale la pena explicar por qué, ni cuán grande es su disgusto, ni siquiera vale la pena hacer referencia a sus viejas mañas mafiosas de conspirador empedernido. La realidad sobrepasa cualquier perreta.

Un día después de que Fidel Castro cumpla sus 89 años la bandera de las barras y las estrellas, ondeará de nuevo en el asta de la recién reestrenada Embajada de Estados Unidos en Cuba. Esta semana que se inicia tiene ya asegurado un espacio en la historia de ambos países. Ojalá que también tenga un resultado positivo en el futuro inmediato.


Hace la friolera de 43 años, el 13 de diciembre de 1972, un Castro erguido en su ego, pronunció uno de sus kilométricos y avasallantes discursos en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana. De aquel discurso vale le pena recordar este fragmento, en tiempos como estos...


"¡Pero que a ningún imperialista le pase por la mente la idea de que queremos conciliábulos ni reconciliaciones de ninguna índole con el imperialismo yanki!  (APLAUSOS y EXCLAMACIONES)
Y es bueno hacer esta advertencia una vez más, cuando los imperialistas publican declaraciones y el señor Nixon publica declaraciones diciendo que no cambiará su política hacia Cuba.  ¡Y a nosotros qué nos importa lo que piense el señor Nixon!  (APLAUSOS)  ¡A nosotros qué nos importa lo que discurra el cerebro archirreaccionario y fascista del señor Nixon!  (APLAUSOS)
El 26 de julio dijimos claramente lo que opinábamos en nombre de nuestro pueblo, y lo ratificamos hoy.  Y una de las cosas que hemos dicho en aquella ocasión y repetimos hoy es que con Estados Unidos, mientras exista el bloqueo económico de Cuba, no discutiremos ni hablaremos una sola palabra (APLAUSOS).  Entre los bloqueadores y los bloqueados no puede haber diálogo!  ¡Y no puede haber diálogo, porque así lo aconseja la dignidad y la vergüenza del país bloqueado! (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE:  ¡Pim, pom, fuera, abajo Caimanera!”)
Por eso, lo primero que tendrían que hacer antes de poder hablar una palabra con nosotros es suspender incondicionalmente el bloqueo económico.  Y después, si un día no existiera el bloqueo económico... Algunos han dicho la Base (EXCLAMACIONES).  ¡No!  ¡No, no es la Base!  Hay cosas que valen más que la Base, ¡que son los intereses de los pueblos de la América Latina! (APLAUSOS).


Si alguno de los lectores de El Timbeke tiene estómago para digerir a estas alturas todo el texto, aquí se lo dejamos: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1972/esp/f131272e.html.
 
 

viernes, 31 de julio de 2015

El incierto y caluroso verano para los cubanos de a pie

Ahora que estamos en medio del verano, inaugurando agosto, El Timbeke, reproduce un excelente artículo publicado en el diario 5 de Septiembre de Cienfuegos, con la firma de Julio Martínez Molina, titulado La maldita circunstancia del calor.

La gente busca refrescarse en la playa, pero el calor es inesquivable, con esos soles que castigan, queman la piel y atraviesan la dermis.

No quiero añadir ni una palabra a lo expresado por Martínez, quien con audacia y profesionalismo, nos pinta un cuadro a todo color de esta temporada veraniega en la isla.

Espero que los lectores del El Timbeke agradezcan el texto a Martínez...!

"
El verano trae consigo sentimientos encontrados: la alegría por el descanso de los estudiantes tras diez meses de clases, mayor tiempo de reunión familiar y para ver o leer algo de cuanto quedó en agenda, menos tensión —para algunos— desde el punto de vista laboral; pero también temor, un temor que se te impregna en el esternón no más asoma junio y puede convertirse en verdadero pavor al iniciar la llamada “etapa estival”.
Son julio y agosto dos meses temidos desde los tiempos de la colonia, extensos, demasiado extensos, de 31 días (desde el plano psicológico resultan los más largos del año, al menos para muchos de los mayores; no así los niños, a quienes se les van “corriendo”), donde el calor agobia hasta el extremo, con el consiguiente malestar físico y mental constatado por estudios científicos —algunos realizados en Cuba—; y cuando la demanda nutricional del hogar se duplica o triplica, ante la permanencia en casa de los hijos. Nada extra a lo largo de la etapa en oferta alimenticia, a la usanza de antaño; acaso una feria conmemorativa, aunque ya sabemos que una feria no hace un verano; ningún descenso de los topes fijados en nuestras tiendas recaudadoras de divisa. Bueno, a favor del gremio, acotar que el demandado potecito de mayonesa nacional de 275 gramos de 1.45 CUC se ha mantenido, estoico y contra todo pronóstico, en anaqueles durante julio completo. No es lo mismo tirarse con este para untar el pan que con el del mismo gramaje y precio de 1.95 o 2.05, según cadena. Aunque igual sabemos que una mayonesa tampoco hace un verano.
La referida permanencia aludida en el párrafo previo se convierte en obligatoria, a imposibilidad de muchos de vacacionar una semana, ni siquiera tres o cuatro días, en hoteles cubanos cuyos precios para el segmento interno resultan del todo inequivalentes con los ingresos del ciudadano medio de este país, no obstante de momento seamos “el segundo mercado”. Algo lo anterior palpable en la fría estadística, pero con lo cual, me parece, no debemos jactarnos quienes escribimos en los medios, una vez sopesado y escudriñado el fenómeno en términos generales de sociedad cubana y no por parcelas o islotes favorecidos.
El también antes mencionado calor, por su parte, se convierte en inesquivable, a imposibilidad de hacernos de aparatos de aire acondicionado a los cuales quien no recibe remesas o percibe otros ingresos, solo podría acceder mediante un crédito bancario. Mas, luego entre los casi veinte años que estaría pagando el préstamo con sus intereses y el costo de la corriente eléctrica por el uso del equipo solo un rato en la noche, del salario no le quedaría nada. Y sin con el sueldo entero ya es endemoniadamente difícil comprar la libra de guagüí a ocho pesos y la de cerdo a 40, ¿qué sería entonces con la mitad o el 75 por ciento menos de lo devengado al mes?
Todo esto, e igual mucho más, se acumula en el encéfalo a lo largo de la canícula, cuando cuerpo y horizontes se convierten en una suerte de plaza sitiada interna que solo tienen las opciones binarias de rendirse o superarse. Rendirse no le cabe en el diccionario ni al ser más cobarde de este mundo, una vez traspasada la línea de la paternidad; ahora bien, ¿qué hacer, dentro de los márgenes de la ley, para esa anhelada superación proclive a aliviar algo un conflicto émulo de Hamlet, el shakesperiano príncipe de Dinamarca?
La disyuntiva ha transmutado en verdadero nudo gordiano a cuyo desamarre en nada ayudan las temperaturas de 39 grados a la sombra, soles que castigan como si las gentes del Trópico fueran los apestados del Universo, rayos ultravioletas que queman la piel y atraviesan por debajo de la dermis. Tampoco favorecen las en esta época aún más escasas opciones de transporte, las indisciplinas sociales instauradas como modos de vida en el espacio inmediato del ciudadano civilizado, el acorralamiento fratricida de quienes proponen los productos necesarios en cualquier sitio —de mal grado y peor servicio, y a gravámenes indecorosos—, los sueldos que no permiten cumplir un ínfimo porcentaje de los requerimientos hogareños menos suntuosos…
Salvo ligera mengua del termómetro, cuando llega septiembre nada de esto cambia; pero opera a rango supraestructural ese reposo mental que irónicamente debería ir aparejado al estío, mientras a escala cerebral parecen existir transformaciones tendentes a metabolizar el estado de cosas. Entonces sobreviene la bendita rutina (las clases, menos bulla-ambiente, el hecho de que ya casi nadie hable de playas ni viajes…). La vida sigue igual, pero distinta.".

lunes, 13 de julio de 2015

Dos fechas y acciones para refrescar la memoria histórica.

Olvido de la memoria histórica de dos fecha sangrientas y la denuncia del Cardenal Ortega.

 Hoy se recuerda, merecidamente, a las víctimas del remolcador 13 de marzo ocurrida el 13 de julio de 1994 y también el fusilamiento del general Ochoa y otros tres militares cubanos, el mismo día de 1989.

 Parece que la memoria selectiva de algunas agendas políticas, la desmemoria histórica o también la ignorancia, han dejado a un lado un detalle de actualidad.

 El Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega Alamino, y la Iglesia Católica de Cuba, fueron voces públicas que criticaron ambos hechos.

 Ante la pena de muerte impuesta a los militares, Ortega dijo entre otras cosas, que "para el sentir cristiano hay implícito un sentimiento de venganza en ese modo de pensar" y recordó que el Papa Juan Pablo II pidió al gobierno de Cuba clemenencia.

 El tema está ampliamente expuesto en el Boletín Diocesano Julio-agosto,1989.

En referencia al hundimiento del remolcador 13 de marzo, como Arzobispo de La Habana y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Ortega, pidió justicia, y dijo:

"Los acontecimientos violentos y trágicos que produjeron el naufragio de un barco donde perdieron la vida tantos hermanos nuestros son, según los relatos de los sobrevivientes, de un crudeza que apenas puede imaginarse".
(...)
"Basta ya de odios estériles y destructivos, que solo engendran más violencia...
"Que los hechos se aclaren, que se establezca la verdad con la justicia, pero que el odio resulte perdedor".

Texto íntegro de ambas declaraciones y otras muchas más en material de derechos humanos, libertad y justicia, están disponibles en el libro "Te basta mi gracia", editado en Madrid por Ediciones Palabra S.A, 2002.

Queridos amigos, es justo situar junto a los errores también los aciertos.!

sábado, 11 de julio de 2015

Se quema en el Microwave la verdad de la prensa castrista

El Timbeke reproduce este post de El Microwave, con su enlace correspondiente, pero textual a continuación, "por si las moscas".

 

 

La prensa cubana frente al 17D: los viejos problemas y los nuevos desafíos

Ayer estas palabras de Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, estaban disponibles en el sitio Cubaperiodistas, de la UPEC. Hoy llego y me recibe un parco “HTTP Error 404″ que dice que esta página ha sido eliminada, o su nombre ha cambiado, o no está disponible por el momento. Casualmente lo había dejado abierto en mi navegador, así que aún las tenía a mano. No sé las razones por las que no aparece ahora en la web el texto de Garcés, pero en lo que vuelve, acá pueden leerlo. Una serie de reflexiones que, sin estar de acuerdo con todas ellas, me parecen de los pocos análisis reposados que encontraremos sobre un tema demasiado esencial y demasiado postergado en la agenda política cubana, que trasciende por mucho el nuevo escenario de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero que es un buen pretexto para exponer algunas urgencias del periodismo cubano. Con o sin 17D.
Raúl Castro y Barack Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá, abril de 2015. Foto: Estudios Revolución
Raúl Castro y Barack Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá, abril de 2015. Foto: Estudios Revolución
por Raúl Garcés Corra
Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium.
Abril de 2015. Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, Ileana Ross Lehtinen, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas.
Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de Obama. Para colmo, el New York Times ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.
Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que Marco Rubio y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.
¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado?
Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.
1. El desafío de la representación
Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas.
Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas.
(…)
 “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.
Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  
2.-   El desafío de la comunicación:
Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los Estados Unidos hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.
Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse.
(…)
Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.
Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.
(…)
Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.
Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos.
(…)
El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.
3.   Un problema de interacción.
No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos.
(…)
Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)
Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos.
Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.
(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.
4.     Un desafío de gestión.
Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones.
Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado.
(…)
Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.
Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.
En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años.
5.    El desafío de la construcción de nuevos consensos
Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa.
Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.
(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones.
(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)
(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.

jueves, 2 de julio de 2015

Adelante publica delirio intoxicante de marxista trasnochada

Un día despues de que los mandatarios de Estados Unidos y Cuba expresaan su mutuo interes en recobrar la plena normalización de las relaciones entre ambos países, el periódico Adelante, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Camaguey, publica un ardiente artículo contra Estados Unidos y su histórica relación con la isla.

Bajo el título de Aristas inolvidables del bloqueo de EE.UU hacia Cuba, la autora María Delys Cruz Palenzuela, hace gala de un derroche de ignoracia histórica, sólo perdonable por el alto grado de intoxicación ideológica que sin duda padece. Un caso extremo de marxismo trasnochado.

Hasta aquí mi comentario. Los dejo con un par de párrafos (para muestra un botón, decía mi abuela) de la susodicha analista? periodista? dígalo usted.
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"La economía cubana de la República, para ser más precisos, antes del triunfo de la Revolución, no era más que el resultado de la política de sojuzgamiento ejercida por los Estados Unidos y los efectos negativos de la división capitalista del trabajo para con los países semicoloniales y dependientes.
Estas condiciones determinaron un estancamiento económico caracterizado por una completa dependencia del Norte, controlador de nuestras industrias productoras de exportaciones (azúcar y níquel fundamentalmente); a su vez originó una estructura económica agrícola, a partir de que nos convirtió en monoproductores de azúcar, industria ante la que el resto de las ramas eran muy poco significativas.
Esta situación coadyuvó a que nuestra economía fuera abierta por su carácter de monoexportador donde, reiteramos, el azúcar era poco más del 80 por ciento, haciéndonos dependientes de las importaciones del mercado norteamericano.
El 1ero, de Enero de 1959 comienza el desarrollo de la etapa de la Revolución denominada democrático- popular, agraria y antimperialista, caracterizada por la adopción de un conjunto de medidas que responden a los intereses comunes de las masas, ante las que, lógicamente, ni la burguesía nacional ni mucho menos los yanquis se cruzaron de brazos."

Uuufff !!!