viernes, 31 de julio de 2015

El incierto y caluroso verano para los cubanos de a pie

Ahora que estamos en medio del verano, inaugurando agosto, El Timbeke, reproduce un excelente artículo publicado en el diario 5 de Septiembre de Cienfuegos, con la firma de Julio Martínez Molina, titulado La maldita circunstancia del calor.

La gente busca refrescarse en la playa, pero el calor es inesquivable, con esos soles que castigan, queman la piel y atraviesan la dermis.

No quiero añadir ni una palabra a lo expresado por Martínez, quien con audacia y profesionalismo, nos pinta un cuadro a todo color de esta temporada veraniega en la isla.

Espero que los lectores del El Timbeke agradezcan el texto a Martínez...!

"
El verano trae consigo sentimientos encontrados: la alegría por el descanso de los estudiantes tras diez meses de clases, mayor tiempo de reunión familiar y para ver o leer algo de cuanto quedó en agenda, menos tensión —para algunos— desde el punto de vista laboral; pero también temor, un temor que se te impregna en el esternón no más asoma junio y puede convertirse en verdadero pavor al iniciar la llamada “etapa estival”.
Son julio y agosto dos meses temidos desde los tiempos de la colonia, extensos, demasiado extensos, de 31 días (desde el plano psicológico resultan los más largos del año, al menos para muchos de los mayores; no así los niños, a quienes se les van “corriendo”), donde el calor agobia hasta el extremo, con el consiguiente malestar físico y mental constatado por estudios científicos —algunos realizados en Cuba—; y cuando la demanda nutricional del hogar se duplica o triplica, ante la permanencia en casa de los hijos. Nada extra a lo largo de la etapa en oferta alimenticia, a la usanza de antaño; acaso una feria conmemorativa, aunque ya sabemos que una feria no hace un verano; ningún descenso de los topes fijados en nuestras tiendas recaudadoras de divisa. Bueno, a favor del gremio, acotar que el demandado potecito de mayonesa nacional de 275 gramos de 1.45 CUC se ha mantenido, estoico y contra todo pronóstico, en anaqueles durante julio completo. No es lo mismo tirarse con este para untar el pan que con el del mismo gramaje y precio de 1.95 o 2.05, según cadena. Aunque igual sabemos que una mayonesa tampoco hace un verano.
La referida permanencia aludida en el párrafo previo se convierte en obligatoria, a imposibilidad de muchos de vacacionar una semana, ni siquiera tres o cuatro días, en hoteles cubanos cuyos precios para el segmento interno resultan del todo inequivalentes con los ingresos del ciudadano medio de este país, no obstante de momento seamos “el segundo mercado”. Algo lo anterior palpable en la fría estadística, pero con lo cual, me parece, no debemos jactarnos quienes escribimos en los medios, una vez sopesado y escudriñado el fenómeno en términos generales de sociedad cubana y no por parcelas o islotes favorecidos.
El también antes mencionado calor, por su parte, se convierte en inesquivable, a imposibilidad de hacernos de aparatos de aire acondicionado a los cuales quien no recibe remesas o percibe otros ingresos, solo podría acceder mediante un crédito bancario. Mas, luego entre los casi veinte años que estaría pagando el préstamo con sus intereses y el costo de la corriente eléctrica por el uso del equipo solo un rato en la noche, del salario no le quedaría nada. Y sin con el sueldo entero ya es endemoniadamente difícil comprar la libra de guagüí a ocho pesos y la de cerdo a 40, ¿qué sería entonces con la mitad o el 75 por ciento menos de lo devengado al mes?
Todo esto, e igual mucho más, se acumula en el encéfalo a lo largo de la canícula, cuando cuerpo y horizontes se convierten en una suerte de plaza sitiada interna que solo tienen las opciones binarias de rendirse o superarse. Rendirse no le cabe en el diccionario ni al ser más cobarde de este mundo, una vez traspasada la línea de la paternidad; ahora bien, ¿qué hacer, dentro de los márgenes de la ley, para esa anhelada superación proclive a aliviar algo un conflicto émulo de Hamlet, el shakesperiano príncipe de Dinamarca?
La disyuntiva ha transmutado en verdadero nudo gordiano a cuyo desamarre en nada ayudan las temperaturas de 39 grados a la sombra, soles que castigan como si las gentes del Trópico fueran los apestados del Universo, rayos ultravioletas que queman la piel y atraviesan por debajo de la dermis. Tampoco favorecen las en esta época aún más escasas opciones de transporte, las indisciplinas sociales instauradas como modos de vida en el espacio inmediato del ciudadano civilizado, el acorralamiento fratricida de quienes proponen los productos necesarios en cualquier sitio —de mal grado y peor servicio, y a gravámenes indecorosos—, los sueldos que no permiten cumplir un ínfimo porcentaje de los requerimientos hogareños menos suntuosos…
Salvo ligera mengua del termómetro, cuando llega septiembre nada de esto cambia; pero opera a rango supraestructural ese reposo mental que irónicamente debería ir aparejado al estío, mientras a escala cerebral parecen existir transformaciones tendentes a metabolizar el estado de cosas. Entonces sobreviene la bendita rutina (las clases, menos bulla-ambiente, el hecho de que ya casi nadie hable de playas ni viajes…). La vida sigue igual, pero distinta.".

lunes, 13 de julio de 2015

Dos fechas y acciones para refrescar la memoria histórica.

Olvido de la memoria histórica de dos fecha sangrientas y la denuncia del Cardenal Ortega.

 Hoy se recuerda, merecidamente, a las víctimas del remolcador 13 de marzo ocurrida el 13 de julio de 1994 y también el fusilamiento del general Ochoa y otros tres militares cubanos, el mismo día de 1989.

 Parece que la memoria selectiva de algunas agendas políticas, la desmemoria histórica o también la ignorancia, han dejado a un lado un detalle de actualidad.

 El Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega Alamino, y la Iglesia Católica de Cuba, fueron voces públicas que criticaron ambos hechos.

 Ante la pena de muerte impuesta a los militares, Ortega dijo entre otras cosas, que "para el sentir cristiano hay implícito un sentimiento de venganza en ese modo de pensar" y recordó que el Papa Juan Pablo II pidió al gobierno de Cuba clemenencia.

 El tema está ampliamente expuesto en el Boletín Diocesano Julio-agosto,1989.

En referencia al hundimiento del remolcador 13 de marzo, como Arzobispo de La Habana y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Ortega, pidió justicia, y dijo:

"Los acontecimientos violentos y trágicos que produjeron el naufragio de un barco donde perdieron la vida tantos hermanos nuestros son, según los relatos de los sobrevivientes, de un crudeza que apenas puede imaginarse".
(...)
"Basta ya de odios estériles y destructivos, que solo engendran más violencia...
"Que los hechos se aclaren, que se establezca la verdad con la justicia, pero que el odio resulte perdedor".

Texto íntegro de ambas declaraciones y otras muchas más en material de derechos humanos, libertad y justicia, están disponibles en el libro "Te basta mi gracia", editado en Madrid por Ediciones Palabra S.A, 2002.

Queridos amigos, es justo situar junto a los errores también los aciertos.!

sábado, 11 de julio de 2015

Se quema en el Microwave la verdad de la prensa castrista

El Timbeke reproduce este post de El Microwave, con su enlace correspondiente, pero textual a continuación, "por si las moscas".

 

 

La prensa cubana frente al 17D: los viejos problemas y los nuevos desafíos

Ayer estas palabras de Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, estaban disponibles en el sitio Cubaperiodistas, de la UPEC. Hoy llego y me recibe un parco “HTTP Error 404″ que dice que esta página ha sido eliminada, o su nombre ha cambiado, o no está disponible por el momento. Casualmente lo había dejado abierto en mi navegador, así que aún las tenía a mano. No sé las razones por las que no aparece ahora en la web el texto de Garcés, pero en lo que vuelve, acá pueden leerlo. Una serie de reflexiones que, sin estar de acuerdo con todas ellas, me parecen de los pocos análisis reposados que encontraremos sobre un tema demasiado esencial y demasiado postergado en la agenda política cubana, que trasciende por mucho el nuevo escenario de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero que es un buen pretexto para exponer algunas urgencias del periodismo cubano. Con o sin 17D.
Raúl Castro y Barack Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá, abril de 2015. Foto: Estudios Revolución
Raúl Castro y Barack Obama en la Cumbre de las Américas de Panamá, abril de 2015. Foto: Estudios Revolución
por Raúl Garcés Corra
Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium.
Abril de 2015. Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, Ileana Ross Lehtinen, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas.
Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de Obama. Para colmo, el New York Times ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.
Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que Marco Rubio y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.
¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado?
Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.
1. El desafío de la representación
Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas.
Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas.
(…)
 “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.
Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  
2.-   El desafío de la comunicación:
Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los Estados Unidos hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.
Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse.
(…)
Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.
Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.
(…)
Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.
Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos.
(…)
El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.
3.   Un problema de interacción.
No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos.
(…)
Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)
Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos.
Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.
(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.
4.     Un desafío de gestión.
Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones.
Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado.
(…)
Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.
Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.
En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años.
5.    El desafío de la construcción de nuevos consensos
Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa.
Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.
(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones.
(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)
(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.

jueves, 2 de julio de 2015

Adelante publica delirio intoxicante de marxista trasnochada

Un día despues de que los mandatarios de Estados Unidos y Cuba expresaan su mutuo interes en recobrar la plena normalización de las relaciones entre ambos países, el periódico Adelante, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Camaguey, publica un ardiente artículo contra Estados Unidos y su histórica relación con la isla.

Bajo el título de Aristas inolvidables del bloqueo de EE.UU hacia Cuba, la autora María Delys Cruz Palenzuela, hace gala de un derroche de ignoracia histórica, sólo perdonable por el alto grado de intoxicación ideológica que sin duda padece. Un caso extremo de marxismo trasnochado.

Hasta aquí mi comentario. Los dejo con un par de párrafos (para muestra un botón, decía mi abuela) de la susodicha analista? periodista? dígalo usted.
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"La economía cubana de la República, para ser más precisos, antes del triunfo de la Revolución, no era más que el resultado de la política de sojuzgamiento ejercida por los Estados Unidos y los efectos negativos de la división capitalista del trabajo para con los países semicoloniales y dependientes.
Estas condiciones determinaron un estancamiento económico caracterizado por una completa dependencia del Norte, controlador de nuestras industrias productoras de exportaciones (azúcar y níquel fundamentalmente); a su vez originó una estructura económica agrícola, a partir de que nos convirtió en monoproductores de azúcar, industria ante la que el resto de las ramas eran muy poco significativas.
Esta situación coadyuvó a que nuestra economía fuera abierta por su carácter de monoexportador donde, reiteramos, el azúcar era poco más del 80 por ciento, haciéndonos dependientes de las importaciones del mercado norteamericano.
El 1ero, de Enero de 1959 comienza el desarrollo de la etapa de la Revolución denominada democrático- popular, agraria y antimperialista, caracterizada por la adopción de un conjunto de medidas que responden a los intereses comunes de las masas, ante las que, lógicamente, ni la burguesía nacional ni mucho menos los yanquis se cruzaron de brazos."

Uuufff !!!

miércoles, 24 de junio de 2015

Premio a la bobería periodística del castrismo

El Timbeke inicia hoy una sección dedicada a la rampante picuencia (para decirlo en lenguaje de andar) de la prensa oficial castrista. Desde el deporte hasta la ciencia, pasando por el arte, la política y la cultura, hay reportajes que merecen un premio por calidad de la bobería que describen.

Conozco a varios colegas en la isla, los sigo y leo sus comentarios y reportajes. Lo hacen bien, dicen bien, lo que tienen que decir, pero la mayoría se queda por las ramas melosas de la crónica complaciente y ridícula. Algunos pretenden escribir poesía en lugar de informar, claro y raspao, lo que hay que decir. En fin, no más muela.

Aquí va un ejemplo de periodismo poético, publicado en Girón, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, en la provincia de Matanzas. Omito el nombre del autor porque me da pena ajena. En cualquier caso si usted tiene curiosidad por leer el reportaje completo, búsquelo aquí.

En el corazón del surco (Primera parte)

Califique usted este párrafo con las estrellas y comentarios que merece.

"La dulzura de la piña, el mango, la frutabomba, el boniato, así como el andar pausado de los bueyes y la sencillez de su gente, hacen de esta apartada zona perteneciente al municipio de Limonar, en la provincia de Matanzas, un lugar de dicha y bonanza."

viernes, 12 de junio de 2015

Mas sobre el asesinato de joven camagueyano

El Timbeke reproduce, sin mayores comentarios, el blog La Furia de los Vientos, ante la declaración hecha al periódico Adelante por el Fiscal de la provincia de Camaguey.

miércoles, 10 de junio de 2015

Nota al Fiscal Jefe de la provincia de Camagüey

Debido a una nota informativa en la prensa plana sobre declaraciones del Fiscal Jefe de la provincia de Camagüey, las cuales consideramos falta de apoyo a la justicia que reclamamos para los asesinos de mi hijo, su hermana ha redactado el siguiente escrito que ha sido hecho llegar personalmente al Fiscal Jefe y al Primer Secretario del Partido en la provincia Jorge Luis Tapia Fonseca:

ESCRITO DE QUEJA E INCONFORMIDAD SOBRE LAS DECLARACIONES DEL FISCAL JEFE DE LA PROVINCIA DE CAMAGUEY  HUMBERTO GONZÁLEZ FIGUEROA, REPRODUCIDAS EN EL ARTÍCULO "EJEMPLARIZANTE PARA LA SOCIEDAD" DEL SEMANARIO ADELANTE DE FECHA 6 DE JUNIO DE 2015.

Lic. Marieta Junco Torres, de profesión: Locutora de Tv Camagüey y abogada de la Sección Provincial de la OCPI en Camagüey; Inscripta en el Registro Central de Juristas del Ministerio de Justicia con el No. 20628; vecina de calle General Gómez No. 380, entre Niñas y San Miguel, Camagüey; con teléfono fijo 285601 y móvil 5338 7312; hermana de joven Pedro Armando Junco Torres, asesinado el pasado 16 de mayo del presente año en la céntrica calle San Pablo de nuestra ciudad.
Compañero Humberto González Figueroa, Fiscal Jefe de la Provincia de Camagüey, por medio del presente escrito y al amparo del artículo 63 de la Constitución de la República de Cuba: "Todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley.", me dirijo respetuosamente a usted, como consecuencia de sus declaraciones publicadas el pasado sábado 6 de junio de 2015 en el Periódico Adelante, Órgano Oficial del Comité provincial del PCC en el territorio. Sobre estas, mi familia y yo tenemos varias inquietudes y consideraciones que exponemos a continuación:
Ha sido poco usual en el enfrentamiento al delito, ver personalizada en el propio Fiscal Jefe Provincial de un territorio, declaraciones a través de los medios de difusión masiva, lo que nos hace preguntarnos (y nos gustaría que nos aclarara) si las consideraciones expuestas sobre este caso en particular son suyas personales, institucionales, o se han hecho en cumplimiento de orientaciones políticas, gubernamentales, o de la Fiscalía General de la República.
Sea cual fuere la fuente inspiradora, el mensaje que usted transmite, lejos de hacernos ver a la Fiscalía como representante de los familiares de la víctima, presenta al Órgano "valedor de la legalidad socialista", como defensor de los asesinos que perpetraron tan brutal hecho.
Dice usted que "se trata de un hecho lamentable por las personas víctimas y por los implicados", y le pregunto, ¿Realmente piensa que es lamentable en igual medida para los perpetradores y sus familias, que para esta familia que nunca más verá a Pedro Armando vivo? Lo que sí es lamentable que la Ley de Procedimiento Penal no nos otorgue la condición de parte en el proceso, cuestión que ha sido más que reiterada y criticada por los especialistas del Derecho Penal cubano; pero en contrasentido, con esta ausencia grave de la garantía jurídica de la víctima, la Ley, ha tratado de atenuar el error, otorgándole precisamente al FISCAL el papel de representarnos en el proceso penal. Sinceramente, ¿Cree usted que con estos "adelantos periodísticos", los familiares del joven asesinado podemos estar tranquilos con su representación, cuando mas bien parece todo lo contrario?
Usted llama a "sacar un ejemplo a ser mejores padres, mejores hijos…a que tomemos conciencia ciudadana de lo que debemos hacer cada uno", ¿ Está seguro de estar haciendo usted su parte, cuando lejos de darle la connotación merecida al caso, está tratando abiertamente de minimizar la gravedad y repercusión que ha tenido? Sinceramente, sus palabras parecen ser las de los abogados defensores, quienes sin lugar a dudas, sabrán manipular inteligentemente estas consideraciones preliminares suyas, previas al juicio oral.
Su artículo tiene un enfoque meramente preventivo, algo que reconocemos como necesario, pero No en esta etapa procesal del caso. ¿Dónde está su pronunciamiento de enfrentamiento enérgico al delito, a sus responsables, y al papel institucional al que está seriamente obligada la Fiscalía como órgano refrendado para ello en la Constitución vigente? Ni siquiera utiliza en su discurso la palabra justicia penal, y es precisamente JUSTICIA Y SEGURIDAD CIUDADANA lo que el pueblo camagüeyano y mi familia desean.
Mis padres, mi esposo y yo, NUNCA pediríamos la pena de muerte para los asesinos de mi hermano, pues a diferencia de ellos respetamos la vida, y sabemos que aplicando la ley del Talión, "ojo por ojo y diente por diente" no recuperaremos a nuestro amado Mandy. Sin embargo, esperamos una enérgica respuesta penal, además de ser pronta, tal como nos enseñó el más integral de todos los juristas cubanos, nuestro héroe nacional José Martí: "Justicia dilatada no es justicia"
Estamos ante hechos muy graves, que castigan severamente todos los códigos del mundo desde la antigüedad, porque agreden o ponen en peligro la vida misma, y es por eso que nos sorprende sobremanera que usted hable precisamente en estos momentos tan duros de " cumplimiento de términos normales" e incluso "prorrogables", que bien se atemperan para casos como "el robo de aceite y cerveza en la provincia", también publicados en la prensa plana, no para asesinatos de jóvenes honestos, íntegros y trabajadores. ¿Acaso  la pérdida de una vida humana no tiene una prelación procesal distinguida desde que surgió la humanidad?
Usted deja entrever que aunque se trata de un hecho lamentable, "por las características de nuestro procedimiento legal, el tratamiento que se le está dando es igual al de todos los procesos penales". Como si la Ley de Procedimiento Penal no le diera la alternativa de hacerlo Sumarísimo, o el caso no tuviera características excepcionales para ser ejemplarizante. Ambas posibilidades están en sus manos, pues si bien es el Tribunal quien determina este particular, solo procede a partir de la iniciativa de la Fiscalía, es decir, ustedes. ¿Cree que así va frenar los actos de sangre tan comunes en nuestros días en Camagüey? ¿Dónde está en su artículo el efecto coercitivo de la pena?
Las características del asesinato de mi hermano, consumado por cinco delincuentes (dos de ellos armados) contra uno indefenso, que terminó recibiendo una muerte brutal de 46 contusiones, de ellas 19 puñaladas, sin móvil alguno,(ni siquiera el de robarle) y la repercusión que ha tenido para camagüeyanos y camagüeyanas, son razones más que suficientes para que Usted pida al Fiscal General de la República, que este solicite a Rubén Remigio Ferro, Presidente del Tribunal Supremo Popular, autorización para desarrollar un Procedimiento Penal Sumarísimo, el que también se contempla dentro de la Ley de Procedimiento Penal vigente en nuestro país. Siendo así es que se estaría actuando en exacta correspondencia con la Ejemplarización a la que usted aboga en la población camagüeyana, al mostrarle a la ciudadanía que los miembros del MININT, los fiscales y los jueces de nuestra provincia SÍ están respondiendo al sentir generalizado de su pueblo que sigue de cerca este caso y lo siente como propio, como es.
La justicia ante hechos graves debe ser pronta y enérgica como objetivo supremo de la justicia revolucionaria, y como un sentimiento aprendido y reiterado por nuestros conciudadanos, y como la política reiterada y "cacareada" de enfrentamiento a las ilegalidades.
Expone además que "la primera manera de que un juicio sea ejemplarizante es que la población tenga conciencia del ilícito penal cometido", y le pregunto, ¿Acaso no es suficiente con que a más de tres semanas de asesinado mi hermano sin siquiera un móvil fútil, todavía la población se pregunte en las calles ¿qué están haciendo los órganos encargados de garantizar la legalidad y del ejercicio del control penal? ¿Acaso no habla por sí sola la concurrencia de cientos de personas desinformadas a lugares espaciosos como la Polivalente, buscando ver cómo se hará justicia ejemplarizante para la joven delincuencia de la ciudad de Camagüey?
Y aquí quiero  detenerme para dejarle bien claro, que ni mi familia ni yo tenemos absolutamente nada que ver con semejante convocatoria. Es el pueblo por sí solo que ha tomado esta iniciativa, y no paran de darnos muestras de solidaridad con nuestro dolor. Algo que dicho sea de paso, en su declaración no percibimos.
Todo jurista aprendió en las aulas universitarias que el ejemplo o carácter ejemplarizante de un fallo, se inclinará más a la justeza del veredicto que a la utilización publicitaria de los medios, y a la politización de los procesos.
Este caso ya es ejemplarizante para la sociedad cubana y para el mundo, lo queramos o no. Queda inicialmente en sus manos la enseñanza que se le transmitirá sobre todo a la joven delincuencia camagüeyana, que sacará cuentas matemáticas elementales de "cuanto" les costará hacerse de renombre entre sus comunes, si cobran la vida de algún inocente en nuestras calles.
Hoy, 8 de junio, Día del trabajador jurídico, tenemos la oportunidad de entregarle esta inconformidad familiar y ciudadana, esperando que así, como nos legara Ignacio Agramonte, se apropie usted del dolor que sienten los camagüeyanos y represente dignamente a la justicia penal, autoanalizando y reflexionando consecuentemente sobre su postura manifiesta en su artículo.


En espera de su atención, queda de usted, respetuosamente,



Lic. Marieta Junco Torres




viernes, 5 de junio de 2015

Por la canalita de Alejo3399

Este post pertenece al blog Alejo339, del periodista-cuentapropista camagueyano, Alejandro Rodríguez Rodríguez.

El Timbeke lo reproduce sin más, como ha hecho en anteriores ocasiones. La foto no corresponde al blog de Alejo.


 

Cuba: salud “por la canalita”

Cuando uno de pequeño escucha frases como “bastión inexpugnable de la Revolución” no puede sino fijarlas en el cerebro para siempre. Tal gradilocuencia usualmente se refiere a los servicios de salud y educación que son masivos y gratuitos en Cuba desde 1959.
Yo provengo de una familia de médicos y me cuesta trabajo hablar del sistema de salud cubano. Conozco los malabares que hace un médico para atender lo más decorosamente posible al paciente en medio de tantas carencias; y conozco también al paciente, que va a la sala de urgencias a medirse la presión arterial solo por matar el aburrimiento.
Hace un par de días intenté sin éxito programarle a mi hijo de casi 2 años una cita con el inmunólogo. Fui por aquello que llaman “la canalita”, que es la forma correcta de hacerlo y como lo hacen la mayoría de los cubanos, sin familiares o amistades influyentes.
Según la ONU Cuba cuenta con uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero en Camagüey no puede solicitarse un turno con el inmunólogo infantil hasta nuevo aviso.
Tampoco tuvo éxito una madre que necesitaba cita con el cardiólogo para su niña de 11 años. Le dijeron que si quería podía inscribirse en una lista… para el mes de septiembre.
Se sabe que lo que no es urgente es postergable, pero ¿tres meses…?, ¿hasta nuevo aviso?, ¿la atención médica infantil?
El mundo de “la canalita” en los servicios de salud era para mí un mundo desconocido hasta que una madrugada llegué a la sala de emergencias del Hospital Pediátrico de Camagüey, con mi hijo vomitando. Entonces una estudiante de medicina con sueño (única opción disponible) de quien solo recuerdo su excesivo maquillaje, me preguntó si ya lo había llevado a “curar el empacho”… En esas circunstancias solo puedes respirar profundo y despacio, buscando en el aire moléculas de resignación, y luego maldecir la hora cabrona en que no tienes la opción de venderlo todo para pagarle a tu hijo una atención adecuada.
En Cuba no hay clínicas privadas y ningún médico se atreve abiertamente a cobrar por sus servicios.
No obstante, en cada centro de atención, hay al menos una pancarta que te recuerda que “los servicios de salud son gratuitos pero cuestan…”, e incluye los pormenores del costo de un día de ingreso hospitalario, una consulta, análisis de sangre, etc. Las pancartas no dicen que esos servicios los paga indirectamente el mismo ciudadano que lo recibe.
Luego de la reforma migratoria muchos médicos cubanos se fueron a buscar contratos de trabajo en países de Latinoamérica y África donde les pagan mejor que en Cuba, con el correspondiente impacto negativo en la calidad de los servicios sanitarios internos.
Aunque el déficit de profesionales es visible, la falta de información pública no permite conocer el daño concreto. Tampoco hay políticas transparentes que empiecen por reconocer el hecho y terminen por trazar un plan de soluciones, de modo que las especulaciones abundan entre la población.
Una de ellas supone que el Estado pagaría a cada médico entre 5000 y 6000 pesos mensuales (aproximadamente 240 USD), previo acuerdo de no abandonar el país aun en concepto de vacaciones. Otra teoría, menos simpática, se aventura a pronosticar la reinstauración del Permiso de Salida para el personal de la salud y la congelación de los trámites de legalización de títulos.
Algo lamentable es que no haya prensa capaz de tomarle el pulso a la realidad. Más fácil ha resultado descubrir en cifras el fracaso del programa norteamericano de sabotaje a las misiones médicas internacionalistas, que descubrir lo que pasa hoy dentro de la Isla.
Ni la prensa oficial, ni la prensa disidente, ni la llamada prensa “alternativa”, pueden ahora mismo ejercer con dignidad el periodismo y revelar ante la opinión pública cuántos cardiólogos e inmunólogos se han ido del país en lo que va de año, o cuántos idiotas con sueño se graduarán en las facultades de medicina para diagnosticar “empachos” y remitir la idigestión al curandero del barrio.
Por otra parte hay una brecha evidente entre los cubanos que escriben en Internet porque tienen formas de acceder a la Red (y a través de los cuáles usted se forma una visión de la actualidad nacional) y aquellos que se desquician a diario en las salas de espera de un hospital de provincia.
Los primeros, mayormente, logran sortear la canalita aunque anden en ómnibus y compren en el mismo agromercado. Los segundos oyen lengua ininteligible cuando alguien habla de Internet.
Mientras los ciudadanos no tengan los recursos de comunicación que son regulares en la mayor parte del mundo civilizado, y la prensa que no es prensa sino artificio de prensa siga entretenida con el triunfalismo conservador, el fatalismo disidente o el deshielo, la esperanza y el orgullo nacional, pocos conocerán la historia de una madre que debe esperar tres meses para que un cardiólogo evalúe las frecuentes taquicardias de su niña.