jueves, 18 de septiembre de 2014

Así ve a Cuba ex embajador de España


El exembajador de España en Cuba, Carlos Alonso Zaldívar, concedió una entrevista a la revista Política Exterior, que dedica su última edición a abordar la situación política cubana.
Alonso Zaldívar hace un extensor y profundo análisis que El Timbeke quiere compartir textualmente con sus lectores y reproduce íntegramente en este espacio, aunque los interesados en el texto original lo pueden encontrar aquí.





En agosto de 2004, Carlos Alonso Zaldívar llegó a Cuba como embajador en uno de los momentos más bajos para las relaciones diplomáticas bilaterales. La Posición Común impulsada en la Unión Europea por el gobierno español en 1996 y las sanciones aprobadas en 2003 contra la Isla congelaron el diálogo político. En su primer discurso en la embajada en La Habana, dejó claro que su misión era lograr el deshielo y la aproximación a un país en el que “nadie tiene una presencia comparable a la española, en ningún aspecto”.

Durante los cuatro años y medio de estancia en Cuba, la política de España se actualizó teniendo en cuenta no solo los vínculos históricos, económicos, sociales y culturales entre los dos países, sino aplicando una política hacia la Isla que tuvo presente la seguida por la mayoría de los países latinoamericanos, así como los cambios que se perfilaban en Estados Unidos. Fueron años de polémica en el Congreso de los Diputados y en los medios de comunicación españoles sobre la aproximación del gobierno de España a un régimen que seguía cerril en el terreno de los derechos humanos. Pero Alonso Zaldívar no tiene dudas respecto a que se hizo lo correcto: “Cada política tiene su tiempo. Y esa política que empezamos a hacer entonces está dando resultados hoy: incluso lo que hace EE UU va por esa dirección”.

De la embajada en Cuba se trasladó a la embajada en Brasilia. Retirado hoy de la vida diplomática, intentamos que escribiera otro de sus artículos provocativos en POLÍTICA EXTERIOR. Lleva años diciendo amablemente “no”. En esta ocasión, tampoco aceptó la invitación. Como miembro del consejo asesor de la revista, organizamos una charla para comentarle nuestra idea de dedicar a Cuba una serie de artículos que ayuden a entender los cambios que se están produciendo e intuir por dónde podría ir el futuro de la Isla. La charla se cerró de forma inesperada con el acuerdo de una entrevista.

El punto de partida es su convencimiento de que “si España se desentiende de Cuba, perderá categoría como Estado. Nuestro compromiso con Cuba es mucho más alto que con cualquier otro país de Latinoamérica”. Diplomático y también Ingeniero Aeronáutico, Alonso Zaldívar nos sorprende con un guión perfectamente trazado. “De Cuba se habla de folklore y voy a tratar de que se hable de la sustancia”, asegura. Nos sorprende también con una petición: quiere abrir la entrevista con una declaración inicial:

“El sistema económico y político cubano está abocado a transformarse profundamente. La gran disyuntiva a que se enfrenta cualquier política respecto a Cuba es, o dar prioridad a que esa transformación sea pacífica –aunque ello conlleve cierta continuidad institucional y personal–, o dar prioridad a que la transformación sea radical –pese a que eso pueda generar inestabilidad y violencia–.
España tiene sólidas razones para preferir que la transformación del régimen cubano se desenvuelva pacíficamente. Entre ellas: la existencia de una importante colonia de españoles en la Isla que debe proteger; la importancia de unas relaciones comerciales y económicas que le interesa preservar y potenciar; sus fuertes lazos con las manifestaciones más destacadas de la cultura cubana. A estos factores se suman otros internacionales como el interés de España en actuar respecto a Cuba en sintonía con los principales países latinoamericanos, y la conveniencia de evitar un choque con Estados Unidos que podría darse si surge violencia en la Isla.
De producirse en Cuba un cambio marcado por la inestabilidad y la violencia, los citados intereses españoles se verían negativamente afectados. Por el contrario, con una transformación pacífica se verían potenciados.
La transformación pacífica del sistema económico y político cubano es también lo que quiere la mayoría de los cubanos. Quiero subrayar esto porque muestra que entre los intereses de España y la actitud de la mayoría de los cubanos hay sintonía y ninguna contradicción.
Cuando hace 10 años fui nombrado embajador en Cuba para impulsar una política basada en los criterios anteriores, ese mandato encontraba resistencias formidables. Las autoridades cubanas habían suspendido la interlocución con España. EE UU mantenía su política tradicional de forzar cambios radicales en la Isla, aunque generaran inestabilidad y violencia. Muchos países de la UE, carentes de una política propia respecto a Cuba por falta de intereses en la Isla, se alineaban sobre todo con EE UU. La política española solo encontraba respaldo desde algunos importantes países latinoamericanos.
Como espero que vaya quedando de manifiesto en nuestra conversación, hoy las cosas han cambiado bastante, y es eso lo que me ha llevado a aceptar esta entrevista. Lo hago para reivindicar que esa política formulada por España hace 10 años se está mostrando acertada… aunque todavía dista de haber alcanzado sus objetivos.”
* * *
– Darío Valcárcel y Áurea Moltó (Política Exterior, PE). ¿Quién manda en Cuba?
Carlos Alonso Zaldívar (CAZ). En Cuba no manda Fidel. El día que Fidel se vistió de chándal lanzó un mensaje al mundo diciendo “yo he dejado de mandar”. Ese mensaje lo entendieron los cubanos. Fidel sin verde olivo no era el comandante en jefe. Lo curioso es que muy pocos en el resto del mundo se dieran cuenta. Ahora manda Raúl con su grupo de fieles, que lo son por lealtad y porque su edad y/o falta de relaciones externas les impide tener una agenda propia. Raúl ha creado un grupo de leales que además no tienen capacidad de hacer otra política diferente a la suya. Díaz Canell puede mandar mañana, según vayan las cosas.
– PE. ¿Qué pretende Raúl?
CAZ. Cambiar Cuba sin perder el control. Su problema no es “cambiar”, su problema es “mantener el control del cambio”. Lo que no quiere Raúl es que en Cuba ocurra algo similar a lo que pasó en la Unión Soviética. Evitará eso a cualquier precio. Raúl aborda los cambios y Fidel, simplemente estando vivo, les da una legitimidad que Raúl por sí solo no posee.
– PE. ¿Está cambiando la política de EE UU respecto a Cuba?
CAZ. Sí. Netamente. Después de 50 años están aceptando (tácitamente) que prolongar una guerra fría local con Cuba les resulta contraproducente. Recientemente ha habido tres manifestaciones notables en este sentido. La primera, una carta de 44 firmantes, entre ellos Negroponte, dirigida a Barack Obama, indicándole que se requiere un cambio de política hacia Cuba. La segunda, una visita a Cuba del presidente la Cámara de Comercio de EE UU para hablar de relaciones económicas. Y, tercera, una filtración, no casual, de un capítulo de las memorias de Hillary Clinton en el que dice a Obama que la política seguida hasta ahora juega claramente a favor de los Castro. Pronto habrá más… Ahora bien, ¿levantará EE UU el bloqueo? La respuesta es que si Raúl necesita tiempo, EE UU también. Raúl tiene grandes problemas que resolver y de difícil solución. El ejecutivo de EE UU no puede cambiar gran parte de la política hacia Cuba porque depende del Congreso. Los dos necesitan tiempo.
– PE. ¿Qué actitud mantienen hoy otros países respecto a Cuba?
CAZ. La Posición Común de la UE respecto a Cuba siempre fue poco común y, además, no ha logrado nada por ser una política unilateralmente impuesta a Cuba. Esto ya lo sabía EE UU. Cuba ha sido capaz de resistir sus presiones más potentes y era evidente que no se iban a doblegar ante un papel hecho por los europeos en cuatro días. Ahora la UE ha empezado a negociar con Cuba un acuerdo bilateral de cooperación política y económica, como los que tiene con una gran cantidad de países. Esto terminará eliminando la Posición Común que solo existe para Cuba, que no creo que sea ni remotamente el gobierno más abyecto del mundo.
La geopolítica latinoamericana empuja en la dirección de liberalizar Cuba en términos económicos y políticos. Esto es importante porque ejerce mucha más influencia que cualquier declaración de cualquier país occidental. Brasil entiende que puede y le interesa ser un socio importante en Cuba (está invirtiendo en el Mariel y haciendo otras muchas cosas). México ha entendido que no debe perder influencia en Cuba, como le ocurrió en ciertos periodos. Colombia negocia su más grave problema, el de la paz, en La Habana… Podríamos seguir con la lista. Un país especial es Venezuela que mantiene con Cuba una relación intensa. Hay una parte conocida: Cuba recibe de Venezuela algo que necesita, el petróleo de cada día; y Venezuela recibe algo que necesita, médicos, maestros y algo que acepta, apoyos a sus instituciones militares y servicios de inteligencia. Pero además Venezuela –al margen del juicio que le merezca a cada uno la evolución de ese país– tiene elecciones. Para un cubano es difícil de comprender que su país se entienda tanto con otro que tiene elecciones con pluralismo mientras en el suyo no las hay. De este modo, incluso Venezuela juega a favor de la apertura política de Cuba.
En resumen, si hace 10 años España no se hablaba con el gobierno cubano, hoy nos hablamos. Si EE UU promovía un cambio radical amenazando la paz cubana, hoy parece empieza a adoptar una posición coadyuvante a un cambio pacífico. La UE –creo que más por seguimiento a EE UU. que por iniciativa propia, pues a la UE le importa muy poco Cuba– está moviéndose en la misma dirección. Latinoamérica está ejerciendo una influencia liberalizadora en Cuba y, como debe ser, lo hace respetando su soberanía (la pasada reunión cumbre de la Celac en La Habana fue una expresión manifiesta de respaldo a la política de Raúl Castro). También hay otras cosas, China y Rusia seguirán ganando posiciones en Cuba mientras EE UU y la UE no cambien más su política. Hagamos cuentas y veamos si los planteamientos de España tenían o no sentido.
– PE. ¿De qué manera lo que suceda en Venezuela puede afectar a los cambios en Cuba?
CAZ. Inventarse un escenario no me parece muy útil, pero pongamos una referencia. Una posibilidad, venga como venga, es que Cuba se quede sin su suministro de 100.000 barriles de petróleo diarios de Venezuela. Cuba lleva mucho tiempo tratando de cubrir esa eventualidad. En los momentos críticos siempre ha sabido encontrar alguien que le apoye. Es una gran habilidad de su política exterior. Por otro lado, Cuba puede influir en el proceso venezolano. Los servicios de inteligencia cubanos opinan que si las autoridades de Venezuela no son capaces de atajar la inseguridad ciudadana que azota a su país y cortar cualquier implicación oficial con el narcotráfico, tendrán un problema serio a medio plazo. Cuba sabe mantener la seguridad ciudadana y cortó drásticamente los intentos del narcotráfico de asentarse en la Isla. La Habana puede ejercer más influencia en Venezuela que otros con malas maneras.
– PE. ¿Quién trabaja dentro de Cuba a favor de un cambio pacífico?
CAZ. El gran problema del cambio en Cuba era el paso desde “con Fidel a sin Fidel”. La retirada de Fidel planteaba incertidumbres. Muchos especulan si manda más Fidel o Raúl, yo creo que los dos hermanos han resuelto la incertidumbre con ingenio. Fidel respalda los cambios que ha emprendido su hermano, y así les da una legitimidad ante los sectores más reacios del cambio. Los dos hermanos han encontrado una solución en tándem.
La Iglesia Católica, que no es cualquier cosa, trabaja por el cambio pacífico que desea la mayoría de los cubanos porque está próxima a muchas comunidades populares de la Isla (si bien no tanto como las comunidades españolas presentes en las 19 provincias). De aquí viene una confluencia entre la Iglesia Católica y la diplomacia española: los dos tocamos el fondo de la sociedad cubana. Solo lo hacen más, claro está, los comités de defensa de la revolución. El análisis del cardenal Jaime Ortega siempre ha sido muy similar al de España. La iglesia se entendió siempre con Fidel. Cuando entró Raúl la iglesia tuvo miedo, porque el entendimiento con Fidel era muy personal. Hoy está claro que con Raúl también se entiende. Esto contribuye y empuja el cambio pacífico.
También trabajan a favor del cambio pacífico unas generaciones de cubanos bien formados que no pueden poner en valor su capacitación porque el sistema cubano no funciona. Los jóvenes estudian con afán porque saben que la formación es su único recurso. Luego se deprimen cuando comprueban que lo que van a poder hacer en la Isla está tres o cuatro grados por debajo de su capacitación. Eso es terrible. Tanto que muchos emigran.
Nadie dentro de la Isla organiza un cambio violento. El último que lo intentó fue Eloy Gutiérrez Menoyo, cubano y español, ya muerto, que tuvo su propia guerrilla en el Escambray mientras Fidel la tenía en Sierra Maestra. Entonces se entendió con Fidel y luego se desentendió y volvió a la guerrilla. Lo metieron en la cárcel, salió, se exilió en Miami y, al cabo de un tiempo, volvió a Cuba sin documentación y montó su partido, Cambio Cubano, que era la oposición más moderada. Desde entonces, nadie se ha levantado contra Fidel. La realidad es que quien no soporta el régimen, prefiere el exilio al enfrentamiento. Y eso, guste o no, contribuye a que el cambio pueda ser pacífico.
– PE. ¿Qué fuerzas se resisten o temen un cambio aunque sea pacífico?
CAZ. Hay seis millones de cubanos no activos (de una población total cercana a los 12 millones) que viven de la protección social (en forma de pensiones, servicios y productos subvencionados). El 68 por cien del presupuesto cubano es gasto social. Sabiendo como viven, nada resulta más natural que el temor de estas personas a que ese gasto se reduzca o, no digamos, desaparezca. Esto genera una fuerza de resistencia al cambio. Hay otros cuatro millones de activos trabajando directamente para el Estado cuyo más que escaso salario se complementa con productos subvencionados. Entre estos empleos, hay muchos redundantes llamados a desaparecer. También esto produce temores comprensibles.
También hay resistencias ideológicas y políticas en el Partido Comunista, incluso en algún sector del ejército o de la Policía Nacional Revolucionaria. Pero la auténtica resistencia que explica el ritmo lento de las reformas procede de la dificultad de hacer el país más productivo sin lanzar a la indigencia a millones de personas. Ese es el problema de fondo que tienen que resolver Raúl y su gente. Una terapia de choque aplicada a Cuba destruiría el país para una o dos generaciones.
– PE. ¿Qué cambios se están produciendo?
CAZ. La más dura crítica a los resultados de la Revolución Cubana es que después de 50 años, los cubanos que cumplen la ley no pueden vivir dignamente. Es una crítica demoledora. Lo diré más claro: para subsistir, los cubanos tienen que robar. Fidel lo reconoció en un discurso en la Universidad de La Habana. ¿Ha cambiado esto? Está cambiando. Hoy unos 500.000 cubanos son “cuentapropistas”, lo que significa que sus ingresos no dependen del Estado. En mis años de embajador eran unos 100.000. El número de cubanos que pueden vivir sin depender del Estado, me parece el indicador que mejor mide los cambios que se están produciendo en Cuba. 500.000 representa el 12 por cien de la población activa (4,5 millones de personas).
Otros cambios importantes son que hoy los cubanos tienen libertad para salir del país; pueden ir a los hoteles donde van los turistas (nada ofendía más la dignidad de los cubanos que en su país no pudieran ir al hotel al que iban los extranjeros). Hay una nueva ley de inversión extranjera, hay cambios en la agricultura y en otros sectores. Pero, cualquier cambio crea nuevos problemas, y de esto se habla poco.
–PE. ¿Se refiere a la posibilidad de una brecha social en Cuba que pueda dar origen a un conflicto interno?
CAZ. No tengo una respuesta a esta pregunta aunque es importante. Cuba ha vivido medio siglo en igualdad –impuesta si se quiere– y nunca ha experimentado tensiones sociales serias, pero ahora pueden surgir. Voy a poner un ejemplo extremo. Los mejores jugadores de béisbol cubanos –que son muy buenos y cobran nada– llevan años escapándose a las ligas americanas que les pagan mucho. Ahora pueden hacerlo legalmente. Dos de ellos hoy están jugando en Japón y ganan 1,2 millones de dólares por temporada (el Estado cubano se queda con el 20 por cien). En un grado menor también tienen ingresos muy superiores a la media bailarines que trabajan fuera, escritores y pintores que venden en Europa y EE UU. Me refiero a artistas que viven o pasan temporadas en la Isla. Aunque a escala menor, los médicos y otros profesionales cubanos que temporalmente trabajan en Venezuela, en Brasil y en otros países, también tienen ingresos superiores a los del cubano de a pie. Paso a paso. otro tanto empieza a pasar con los cuentapropistas. Esta diferenciación económica es algo nuevo que va a generar tensiones sociales difíciles de administrar.
Otro problema es que el cuentapropismo no alcanza, ni de lejos, a absorber la reducción de empleos en entidades públicas. Una solución potencial a esto está en la agricultura. Resolvería además problemas presupuestarios, porque Cuba importa el 80 por cien de la comida que consume. En la agricultura se han introducido cambios pero hasta ahora la producción agrícola no despega. Ha mejorado el abastecimiento alimenticio pero con subida de precios. Si la agricultura despegara los precios bajarían. La dificultad está en que un sector de la economía difícilmente se moderniza si la modernización no alcanza a todos los sectores. En el sector agrícola trabajan 1,3 millones de cubanos, pero, hay que decirlo todo: a los cubanos no les gusta el campo. En Cuba la revolución industrial empezó antes que en España (mejor dicho, que en el resto de resto de España). La iniciaron los británicos cuando invadieron La Habana en 1762 industrializando la producción de azúcar. El primer tren y el primer teléfono que tuvo España estuvieron en Cuba. Cuba tiene una tradición industrial y el cubano es urbanita. No obstante, volver a crear una agricultura productiva me parece un camino obligado para resolver los problemas de Cuba.
– PE. ¿Hay algo que funcione bien en Cuba?
CAZ. Un ejemplo notable es el tabaco, que le proporciona a Cuba un ingreso anual de unos 500 millones de dólares. Se gestiona con la combinación de una compañía nacional cubana que tiene acusadas particularidades –como la notable autonomía de unos agricultores que son artistas de la hoja de tabaco–, y una compañía privada extranjera (durante muchos años española) que comercializa los puros. Muchos grandes empresarios españoles han pasado por Cuba, y casi todos vinculados al tabaco (César Alierta, Antonio Vázquez, Pablo Isla…). Cuba ya está consiguiendo que los chinos empiecen a fumar puros y si eso continúa… puede resultar mejor que el petróleo.
¡Claro que se pueden hacer bien las cosas en Cuba! Otro ejemplo menos simpático que el tabaco es el MININ, ministerio del Interior, que funciona muy bien… quizá funciona demasiado. En Cuba las cosas pueden funcionar, y la prédica política más efectiva consiste en lograr que las cosas funcionen. Los hoteles españoles que dan empleo a cubanos y servicios a extranjeros, lo han logrado. Ese es el discurso más potente sobre la posibilidad y necesidad de transformar Cuba.
– PE. ¿Tiene potencial de crecimiento Cuba?
CAZ. Mucho y, si le van saliendo bien las cosas, sorprenderá. Hagamos un balance de Cuba con sus activos y pasivos. Entre los activos está que son pocos habitantes muy cohesionados como sociedad; muy bien educados, hay un millón de titulados superiores y medio millón de estudiantes universitarios; la mujer está presente en el trabajo en todos los niveles, la población está sana y la esperanza de vida es alta… Conseguir algo así cuesta generaciones, pues bien, Cuba ya lo tiene en un grado superior a la mayoría de los países latinoamericanos. Cuando se leen informes sociales y económicos de esos países, resulta que lo que necesitan es formación, cualificación, sanidad…, lo que Cuba ya tiene.
Entre los pasivos destacaría la hemorragia de jóvenes cualificados que se van. Año tras año salen 20.000 jóvenes con visas de EE UU, (lo que muestra que a Washington no le interesa una crisis abierta en Cuba, aunque no lo diga). Sumando visados de otros países y salidas irregulares, deben ser unos 40.000 los que se van cada año. Siendo yo embajador, en el consulado de La Habana se celebraban cada año unos 4.000 matrimonios, más o menos como en Madrid o Barcelona. La gran mayoría de esos matrimonios se traducen en visados. Estos datos para un país que tiene ya una demografía negativa, son un grave problema. El esfuerzo histórico para crear generaciones formadas que luego se van –algunos legalmente y otros jugándose la vida– cuestiona el sistema. Y ellos lo saben mejor que nosotros.
Otro pasivo: un sistema económico disparatado. No intenten entender en qué medida es socialista o capitalista, nadie lo sabe. Es un agregado incoherente de ocurrencias. Hay cosas que funcionan (pocas) y cosas que no funcionan (muchas), eso sí lo saben los cubanos. En su evolución ha tenido prioridad la distribución sobre la producción y, cuando no ha habido más remedio que producir, ha prevalecido encontrar apoyos extranjeros (Rusia, Venezuela…) y pedir sacrificios a la población (en las zafras o en el “periodo especial”), antes que proponerse generar una producción nacional eficiente. El balance es que han creado unos activos muy valiosos y unos pasivos venenosos.
¿Qué hacer? –que diría Lenin–. Mi respuesta es conservar los activos, que cuesta generaciones crear, y liquidar los pasivos, lo que puede hacerse en años con leyes y decretos. Para eso hay que crear un clima social y político que permita aplicar esas leyes y decretos, sean sobre inversión extranjera, unificación de la moneda, medidas para dar mayor espacio al mercado…, sin fracturar gravemente a la sociedad cubana. Gobernar bien Cuba significa llevar sin traumas excesivos a cerca de 12 millones de cubanos desde lo que hoy son a lo mucho más que pueden ser mañana.
– PE. ¿Qué papel está desempeñando el ejército en el proceso de cambio?
CAZ. Por su prestigio y el poder que tiene es un árbitro de hecho. Ese prestigio le viene de que no se ha visto involucrado en operaciones represivas contra la población. Eso es algo que nunca ha hecho y sabe que hacerlo podría dividirlo y debilitaría la seguridad exterior del país, lo que sería aprovechado por algún mal vecino. El prestigio también le viene de su participación en guerras como la de Angola. Casi nadie comentó en Europa que en el funeral de Nelson Mandela habló Raúl Castro y no lo hizo ningún europeo. Suráfrica, Angola, Namibia, le deben mucho a los cubanos. ¿Qué nos deben a los europeos y a EE UU? Volviendo a lo que estamos, veo más probable que el ejército respalde un programa de reformas que no sean demasiado traumáticas y menos probable que arriesgue su prestigio implicándose en la represión social.
– PE. ¿Y cuál es hoy el papel de la oposición? ¿Podría canalizar el descontento existente?
CAZ. La oposición clásica no, porque no trabaja con campesinos, obreros, estudiantes. No trata de organizar a los sectores descontentos de la sociedad, sino que se dedica a exportar crítica política contra el régimen para generar fuera presiones más contundentes contra él. Por eso sus campos de actividad son las embajadas y agencias de prensa, y no los centros de trabajo o de estudio. Ese tipo de oposición vive de subvenciones de programas promovidos por los anticastristas de Miami y no puede canalizar el descontento interno. De hecho, se está desvaneciendo; Oswaldo Payá, su representante con más talla moral, ha muerto. Y además ha aparecido una nueva oposición que ha eclipsado a la vieja. Se llama Yoani Sánchez. Ella no acepta lo que acabo de decir, pero lo ha hecho.
Yoani tiene otro estilo, dice, “nuestro Dow Jones es el precio de la costilla de cerdo” y, efectivamente, ese es el camino. Asegura que no hace política sino ciudadanos. Eso es apostar por los cubanos, la mejor política. Es lo contrario de lo que hace la oposición clásica, apostar por países extranjeros. Es natural que los planteamientos de Yoani tengan mucho más alcance, pero está en una posición vulnerable. Si el gobierno respeta el nuevo medio digital que ha creado, “14 y Medio”, indicará que Raúl es capaz de coexistir con una oposición razonable. Desde luego, la oposición que encarna Yoani Sánchez es más capaz de conectar con la sociedad cubana.
– PE. ¿Qué dinámica está dirigiendo los cambios actuales?
CAZ. Toda la política cubana se mueve en un triángulo de tensiones. La tensión entre mantener el sistema económico actual y abrir la economía a la iniciativa privada. La tensión entre mantener el sistema de partido único y ampliar las libertades. La tensión entre salvaguardar la soberanía o fiar el futuro de Cuba al patronazgo de EE UU u otros países. El orden de prioridades hoy es: la soberanía ante todo; la economía hay que cambiarla; de la política, ya hablaremos. Lo digo para que se entienda que en Cuba el tema de la soberanía es clave. –
PE. Y en este esquema, ¿dónde quedan los derechos humanos?
Al gobierno cubano no se le puede doblar el brazo en el tema de derechos humanos por las malas. No lo ha logrado EE UU durante medio siglo pese a haber recurrido a todo tipo de tácticas. Eso no quiere decir que no se puedan lograr pequeñas cosas importantes. España ha sacado presos, se han firmado convenios de derechos humanos (que, es cierto, siguen a espera de ratificación), hoy se puede acceder a las cárceles, se podría lograr que la Cruz Roja regresara a Cuba e hiciera un papel importante… Hay una vía por la que se puede avanzar a pequeños pasos, siempre que de verdad se busque una mejora real de los derechos humanos y no usar sus vulneraciones como metralla contra el sistema. Solo España ha avanzado por esa vía. Ningún otro país europeo ha liberado presos políticos cubanos. También lo ha hecho EE UU gracias a Jesse Jackson y Jimmy Carter.
Y otra idea esencial sobre esta cuestión: la política cubana de derechos humanos es un reflejo especular de la política de EE UU hacia Cuba. Si EE UU da patadas a Cuba, Cuba responde con patadas en el trasero de la disidencia. Eso significa que la variable decisiva del comportamiento de Cuba en materia de derechos humanos la tiene EE UU. De aquí que limitar la política hacia Cuba a los derechos humanos sea un error, pues entonces tu política la marca EE UU. Eso es lo que implica la Posición Común de la UE. Claro que, si es eso lo que deseas, no es un error.
* * *
A la altura de dos horas, la entrevista se convierte en una conversación. Las preguntas han ido perdiendo importancia frente a la pasión del discurso y las reflexiones tanto espontáneas como meditadas de Alonso Zaldívar. Si nos sorprendió con su declaración inicial, vuelve a sorprendernos aún más con el cierre, convencidos de que el embajador-ingeniero ha convertido en entrevista un artículo trabajado párrafo a párrafo:
“Cada año que pasé en Cuba, tuve ocasión de charlar con Gabriel García Márquez sobre Fidel. Lo que perseguía era tratar de entender mejor cómo ve Fidel a España. Pocos conocen a Fidel como Gabo. Gabo me decía que Fidel es un “españolazo”. Cuando –discrepando– le comentaba que Fidel mostraba mucha desconfianza hacia España, la respuesta de Gabo era que Fidel sospechaba de todo. Yo le respondía diciendo que comprendía esa actitud en una persona contra cuya vida se ha atentado tantas veces, pero subrayaba que España nunca había hecho semejante cosa. Puedo dar fe de lo contrario, pues España hizo lo necesario para que un doctor español de su confianza interviniera a Fidel cuando cayó gravemente enfermo. ¿Por qué entonces? Llegué a la conclusión de que Fidel desconfía de España porque es un aliado (en la OTAN) de EE UU. Fidel es consciente de que nadie sabe tanto de Cuba como España, lo que nos convierte en un canal privilegiado que EE UU tratará de utilizar. Me consta que nuestros servicios de inteligencia no se dejan, pero sigo pensando que eso es una dificultad para la relación bilateral.
Fidel se siente incomprendido. Sabe que vive en un mundo en que las referencias dominantes están establecidas en términos de poder y de capacidad económica y que se le juzga desde esas referencias: “es un autócrata” (porque quiere todo el poder para él) o “su concepto económico es un desastre” (porque la Isla es más pobre, aunque sea menos desigual, que en 1959).
Mi opinión es que Fidel opera sobre todo con una visión “ético-religiosa”. Fidel no tiene como objetivo mantener el poder per se. Tampoco mejorar las condiciones de vida de los cubanos per se. Solo esto ya le separa de casi la totalidad de los dirigentes actuales. El poder para Fidel es un instrumento para organizar comunidades con valores y comportamientos alejados del individualismo consumista occidental. Fidel está más cerca de san Ignacio de Loyola que de Aznar o Lenin. A Fidel, Cuba se le queda pequeña y, como san Ignacio, pretende que sus valores cobren vida en otras partes del mundo. Primero lo intento con guerrillas, hoy lo hace con médicos. Y Fidel, lo que nadie esperaba, ha demostrado que es capaz de ceder su poder al darse cuenta de que había chocado con sus límites, como hizo san Ignacio

jueves, 28 de agosto de 2014

Cachita en los Jardines del Vaticano

Hoy jueves 28 de agosto fue entronizada en los Jardines del Vaticano, esta imagen de bronce de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. Cachita para los cubanos de siempre.
Este es el informe de Radio Vaticano, con audio...


domingo, 17 de agosto de 2014

Maduro y la familia Chávez se dan la gran vida

Este es el reportaje que el diario ABC de Madrid, publica bajo la firma de su corresponsal en Caracas.
El Timbeke lo reproduce para beneficio de sus lectores que no tengan acceso al diario, y en cualquier caso aquí está el link para el crédito correspondiente a ese reportaje.
 
 
 
 
El presidente Nicolás Maduro y las hijas de Hugo Chávez viven en una burbuja de lujo y despilfarro que contrasta con la vida de la mayoría de venezolanos: pobres, castigados por la escasez de alimentos y medicinas en un país paradójicamente rico en petróleo, pero asolado por una crisis económica y financiera que no parece tener fin.
 
El diputado opositor Carlos Berrisbeitía lleva la cuenta de los gastos presidenciales desde hace 15 años, antes con Chávez, muerto de cáncer el 5 de marzo de 2013, y ahora con el sucesor, que se ha incrementado un 40 % de sus gastos en lo que va de año. «Maduro es el único venezolano que no tiene problemas con la inflación porque pide al parlamento créditos para que le ajusten su presupuesto a la tasa de inflación», dice a ABC.
 
Su investigación muestra que Maduro y las hijas de Chávez (Rosa Virginia y María Gabriela) gastan 2,6 millones de euros diarios. Esta es una cifra «inmoral y obscena», según el diputado, que supera con creces el gasto de las monarquías europeas, por ejemplo, la reina Isabel II de Inglaterra, y los presidentes latinoamericanos. El diputado Berrisbeitía suma los dos gastos presupuestados a cargo del Jefe del Estado: el total de este año del ministerio de la Secretaría del Despacho de la Presidencia (Miraflores) es de 5.892 millones de bolívares (698 millones de euros) y el total de la residencia presidencial (La Casona), de 2.258 millones de bolívares (266,7 millones de euros).
 
La separación de los dos presupuestos se debe a que Maduro vive con su familia en el Fuerte Tiuna y no en la residencia presidencial donde permanecen todavía María Gabriela y Rosa Virginia Chávez después de la muerte de su padre hace año y medio, lo que genera doble gasto para la nación por mantener a dos grupos familiares.

Las Chávez en «La Casona»

María Gabriela utiliza los aviones presidenciales –sus fotos en Instagram lo confirman- y viaja constantemente con los fondos públicos, mientras el gobierno no tiene con qué pagar la deuda de 4.000 millones de dólares a las aerolíneas y los venezolanos no tienen cómo viajar por la reducción de vuelos. A ello se le suma la falta de divisas para importar medicamentos y alimentos.
Las hijas de Chávez gastan un total de 2.258 millones de bolívares al año (266,7 millones de euros, a razón de 730.854 euros diarios) por vivir en «La Casona», sin incluir billetes de avión ni viáticos de viajes. La mayor partida presupuestada para 2014 incluye electricidad, teléfono, seguridad del personal civil y militar, guardaespaldas, chóferes. También el mantenimiento de la sala de bolos, la de baile, piscinas, los cocineros o el cuidado de los vehículos. Mensualmente el gasto es de 177 millones de bolívares y al año son 2.124 millones. Además, la asignación para la compra de alimentos y bebidas y las agencias de festejos se llevan 129 millones de bolívares.

Maduro en Miraflores

Los gastos directos de Maduro en Miraflores suman 77.313.637 bolívares (9,158 millones de euros), sin incluir los 698 millones de euros de su despacho de Presidencia. Las partidas más abultadas son las de viajes: al exterior son 33,2 millones de bolívares y los nacionales, 16,8 millones. En tercer lugar, el mandatario tiene una cartera de 12,4 millones de bolívares llamada «relaciones sociales» para invitar a sus amigos a comer y hacer regalos. Para los gastos telefónicos asigna 9,164 millones y 898.000 bolívares para la factura eléctrica. También gasta en lavandería y tintorería 969.680 bolívares. En libros, revistas y periódicos destina 1,453 millón de bolívares. En prendas de vestir, 1,4 millón. En calzados 170.000 y en crema de afeitar y lociones, 753.050 bolívares

sábado, 16 de agosto de 2014

Cardenal Jaime Ortega habla de su experiencia en las UMAP

Lectores de El Timbeke y mis amigos en Facebook han informado de dificultades al intentar abrir la págin del diario Girón de la provincial de Matanzas.

Para beneficio de los interesados, aquí está ahora el texto íntegro de la entrevista concedida a ese diario, por el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana.

 

Cardenal Jaime Ortega Alamino: “nunca he estado solo”

El pequeño varón, nacido en el municipio matancero de Jagüey Grande, allá por octubre de 1936, hijo de un comerciante y una ama de casa, jamás imaginó que recibiría la birreta roja que lo legitimaba como Cardenal-Presbítero de Santos Aquila y Priscilla, de manos del Sumo Pontífice quizás más idolatrado de todos los tiempos, su Santidad Juan Pablo II.
Cardenal Jaime Ortega Alamino: “nunca he estado solo”
A solo unas horas de haber cumplido medio siglo de su ordenación como sacerdote, Jaime Lucas Ortega Alamino, respetado y venerado por la comunidad católica nacional, por las disímiles gestiones a favor de la Iglesia y sus siervos en la Isla, siente que su consagración no ha sido en vano.
C.J.O.: El sacerdocio nunca es en vano. Realmente cuando uno va al fondo de la realidad de un sacerdote hay que ir al evangelio mismo y encontrar las palabras de Jesús  “…no son ustedes los que me eligieron a mí, soy yo quien los he elegido a ustedes…”, es decir, nunca una decisión puede ser personal a partir de los cálculos que alguien hace respecto a yo sirvo para esto o lo otro. Por ejemplo, a mí me gustaban mucho las matemáticas, la arquitectura. Pero hay algo más allá que sale a nuestro paso. Una serie de eventos, de acontecimientos o de realidades que nos van diciendo de pronto que es el Señor quien nos llama, y esa llamada nunca puede ser en vano; nuestra respuesta tiene que ser sí.
Cinco años después del nacimiento del pequeño Jaime Lucas los Ortega-Alamino, que vivían al sur de la provincia se trasladaron a la ciudad de Matanzas.
Las clases junto al piano, los recuerdos de la etapa estudiantil en el colegio privado Arturo Echemendía primero, y en el Instituto de Segunda Enseñanza después, donde se graduara de Bachiller en Ciencias y Letras en 1955, conformaron las páginas iniciales de una valiosísima existencia.
C.J.O.: Muy pequeño me fui de Jagüey para Matanzas, pero yo me recuerdo mucho jugando en aquella calle, aquella esquina. Había un columpio en aquel portal. Allí montaba yo velocípedo. Recuerdo todo eso muy bien.
“Tenía un primo que estudiaba música y tocaba el piano, y a él le gustaba mucho la música popular y a mí también. Yo por él me animé, tenía facilidad, pero no era alguien que se iba a dedicar a la música, y menos a la música clásica que también la disfruto. Después viví en el barrio de Simpson, en la calle Salamanca, y mi piano estaba junto a la ventana y toda la gente del barrio iba allí. Mientras yo tocaba ellos me acompañaban con la tumbadora en la misma ventana. Ese era el tipo de música que realmente me gustaba. Aunque una vez estuve tocando con la Orquesta de Cámara de Matanzas sustituyendo al pianista. Así fue con el piano, pero yo nunca hubiera sido un músico profesional. Antes la juventud maduraba más temprano que hoy, las inquietudes de la juventud cubana de los años 50 no las tiene la juventud de hoy. 
“Este mundo desconoce las esencias, no va al ser, va al tener, o al hacer, ¿que hizo?, ¿que tiene?, ¿que voy a hacer?, ¿que voy a tener?, me gusta o no me gusta. Aquella juventud de mi época en la Acción Católica teníamos inquietudes…por el futuro… por Cuba. 
“De mis compañeros del Grupo de Acción Católica de Matanzas está René Fraga Moreno, está Franklin Gómez y José Luis Dubrock. Era una juventud inquieta desde todo punto de vista, también desde el punto de vista de la fe. Yo iba a la comunidad Las Yaguas de Matanzas, a dar catecismo a todos aquellos muchachos de 14 años que no tenían escolaridad ninguna. Durante las navidades arreglábamos y pintábamos juguetes. Alquilábamos las máquinas y los taxis llenos de juguetes y salíamos para los barrios y se los dejábamos allí para que se los pusieran a los muchachos por la mañana.
“De este compromiso nace la vocación, de tal manera que mi respuesta fue ir al clero de mi Diócesis, el clero de Matanzas,  donde yo había vivido y al cual quería servir”.  
Con tan solo 19 años de edad ingresó en el Seminario Diocesano San Alberto Magno de Matanzas, dirigido por los Padres de las Misiones Extranjeras de Quebec, Canadá. Una afianzada vocación religiosa le abrió las puertas a la teología y los caminos de la fe.
C.J.O. Yo me fui a estudiar a Canadá, estuve 4 años estudiando Teología. Salí de Cuba en el 60 en una situación dificilísima. El país estaba en una agitación enorme, estaba comenzando un éxodo tremendo. Durante aquel tiempo fue la invasión por Playa Girón. Después vino el cierre de los colegios por la nacionalización de las escuelas, la salida de muchos sacerdotes y de religiosas. Se produjo tremendo cambio mientras estaba en Canadá y no sabía si podía volver a Cuba.
“Desconocía esta realidad nueva y se me hacía difícil no volver. Para mí eso siempre ha sido un desafío, porque mi vocación nace de este pueblo, para este pueblo cubano. En el seno de este pueblo nací, crecí, estudié y viví; para él trabajé como joven. Fui en  la Acción Católica alguien que respondió yendo al sacerdocio para vivir más radicalmente esa entrega a ese pueblo. 
“No había posibilidad de entrada de sacerdotes a Cuba, pero hubo unos permisos que se lograron para que los que estaban estudiando regresaran y entonces ahí mismo pudimos. Fue así que me llegó el telegrama salvador de que podía volver. Tenía un mes para regresar. Fuimos alrededor de unos cuarenta y tantos los que pudimos volver entre los años 63 y 64. Efectivamente estaba aquí el día 21 de julio y regresé para ordenarme el 2 de agosto”.
Poco después del 2 de agosto de 1964 cuando fue ordenado sacerdote en la Iglesia Catedral de Matanzas, es nombrado Vicario Cooperador en el municipio Cárdenas. Su ministerio sacerdotal se vio interrumpido dos años más tarde cuando es reclutado a las Unidades Militares de Apoyo a la Producción(UMAP) en la provincia de Camagüey.
C.J.O.:  Después de los acontecimientos de Camarioca (se refiere al éxodo de cubanos hacia Estados Unidos en 1965 por esa porción  de la costa norte matancera), que viví yo en Cárdenas, casi en el foco de aquello, hubo un momento de radicalización de nuevo de todo el proceso y fue cuando vinieron las UMAP. Aparecieron nuevas limitaciones muy difíciles para la Iglesia en el 66. En medio de todo eso, gracias a Dios, yo no perdí la capacidad de considerar mi amor al país, a mi tierra, a mi Patria, a esta realidad, a su gente, aunque se fueran muchos, aunque no pensaran muchos como nosotros, aunque fueran opositores nuestros en cuanto a la fe y a nuestra misión aquí, pero no tenía si no el deseo de contribuir a que se superaran todas esas miserias.
“Fueron 8 meses los que yo pasé allí. No creo que me marcara negativamente en el sentido de tener después recelos y rencores. En medio de todo eso fue una experiencia tremenda de conocer la vida como no la puede conocer uno en los estudios de Teología. Sería increíble el anecdotario de lo que era la presencia de un sacerdote en medio de aquellos hombres desesperados. Yo era un muchacho. 
“Me acuerdo que cuando acabo de llegar bajo un aguacero -me llevaron en medio de un aguacero en el que caían truenos-  uno de aquellos reclutas estaba parado en medio del agua pidiendo que me partiera un rayo. Después viene un grupo y me rodea a mí. Uno de ellos me dijo: “usted ha venido aquí para darnos consuelo” y yo dije “…ah ya,  aquí habló la voz de Dios, para eso estoy yo aquí. ’’ Para eso estaba yo allí.
“Un hombre que no sabía leer ni escribir me pedía que yo le leyera las cartas de su mujer, más nadie que usted me las lee. Después él me decía lo que quería ponerle a la mujer en las cartas.
“Recuerdo que en cierta ocasión el político de la unidad dijo: “le llaman  por el nombre o el número” Mi número era el 36.  “O 36 o el nombre” Y ellos dijeron: “No, le vamos a seguir diciendo Padre, porque él es nuestro Padre” 
“Mi experiencia de allí es todo eso. Fue una experiencia única en la vida para un sacerdote que comienza la oportunidad en Cuba de estar en medio del pueblo. Desde el punto de vista humano es algo quizás tremendo, considerado así desde fuera. Pero todo hay que mirarlo, en la fe lo miramos todo así, bajo la luz de Dios. Si Dios quiso que esto fuera así, entonces, ¿qué quisiera él de esto? Ah, que yo sacara una lección tremenda de lo que es el ser humano, de la misericordia que hay que tener con la gente, de lo que sufre la gente y eso es importante. Ese es el balance que yo saco, desde el confesionario cuando confieso, hasta la comprensión que hay que tener habitualmente al hablar con una persona”.
De regreso al ejercicio de su ministerio sacerdotal fue Párroco de Jagüey Grande, su pueblo natal, y posteriormente Párroco de la Iglesia Catedral de Matanzas, actividades que simultaneó con la docencia, pues por aquellos días figuraba como profesor de Teología Moral en el Seminario Interdiocesano de San Carlos y San Ambrosio, de La Habana.
C.J.O.: Tenía que ir todas las semanas al Seminario, los miércoles eran las clases de Teología. Almorzaba en el Seminario y regresaba a Matanzas, porque tenía la Catedral, Pueblo Nuevo, Cidra y Santa Ana también. El domingo daba siempre 4 misas y el sábado 2. Entonces yo decía cuando llegaba la última misa del domingo en Pueblo Nuevo, a las 6 y media de la tarde, y había estado celebrando el mismo texto evangélico, por ejemplo, cuando la Samaritana se encuentra  junto al pozo de Jacob con Jesús, a veces decía, “voy para el sexto encuentro de la Samaritana con el Señor”. Y me esperaba una comunidad a esa hora llena de jóvenes, con gente muy bien dispuesta, que eran muy acogedores en el barrio de Pueblo Nuevo, la gente muy buena. 
“Mi vocación es de Párroco, por eso entré en el clero de la Diócesis. Me acuerdo del sacerdote carmelita español al cual yo fui a decirle: “… a veces pienso en la soledad en que vive el sacerdote…”  Me dijo: “solo está quien quiere estar solo.” Esa frase fue verdad, nunca he estado solo. Por eso el Párroco es algo grandioso,  porque vive en medio del pueblo, está allí la gente, a cualquier hora va. Lo mismo te despiertan a las 3 de la mañana para bautizar a un niño o lo llamaban a uno para un enfermo grave a una hora increíble. Pero este hombre esta así desde hace 3 días -pensaba uno- ¿por qué me llaman a las 2 de la mañana? Es que él es del Partido y no quisiera que vieran al cura llegando aquí”.
Consagrado Obispo para la Diócesis de Pinar del Río en enero de 1979 en la Catedral de Matanzas y promovido a Arzobispo para 1981, tomó posesión en la Santa Iglesia Metropolitana Catedral de La Habana el 27 de diciembre de ese mismo año.
C.J.O. : Ahí empezó mi Ministerio en La Habana. Me sentí realmente impresionado. Yo tenía 45 años para ir ya de Arzobispo de La Habana, había sido nombrado Obispo de Pinar a los 42 años. Ahora, me parece que era muy joven. Yo no conocía La Habana, no había estudiado aquí, no había vivido aquí. Vine para La Habana con cierta aprehensión. Sin embargo aquel temor se me pasó enseguida porque la gente en La Habana es muy acogedora y con respecto a la Iglesia, a su quehacer, a la relación con el Obispo, la gente no es distante ni fría al estilo de grandes ciudades. Ya son muchos años aquí, de mis 50 años de sacerdocio, 15 los pasé en Matanzas, 3 en Pinar del Río y el resto, 32, los he pasado en la capital. 
“Me siento muy identificado con La Habana, con sus realidades, con la gente, con sus aspiraciones, con las cosas más dolorosas que hay no solo aquí sino en toda Cuba, entre ellas el éxodo de cubanos del país”.
Uno de los días inolvidables para la memoria de Ortega Alamino lo será eternamente aquel 26 de noviembre de 1994, cuando el religioso más aclamado de la pasada centuria, le impusiera la birreta roja y el anillo cardenalicio, como símbolos de su título de Cardenal de la Iglesia Católica.
C.J.O.  Eso fue algo que yo no consideraba, porque ahí sí es verdad que es el Papa quien decide, de tal manera que se dice la creación de un Cardenal. Era un año difícil en Cuba, el 94, pero pudieron ir conmigo casi 200 personas, gente de las iglesias, de todas las Diócesis de Cuba.
“Es inolvidable, con San Juan Pablo II poniéndome el birrete cardenalicio y todos los cubanos allí en la Basílica. Esto nos compromete de manera muy especial, es como un compromiso con la Iglesia Universal, es como ser el Senado del Papa; y cuando llega el momento de un cónclave realmente siempre es sobrecogedor. Por ejemplo el cónclave que eligió al Cardenal Ratzinger, había pasado el gran pontificado de Juan Pablo II y teníamos que escoger un Papa. Era algo bastante complejo. Y estábamos nosotros nada más, no hay nadie, los cardenales decidimos, eso nos da siempre como un sentido de compromiso mucho más grande con Cristo y con la Iglesia y hace que sienta que la carga es más fuerte, y la ayuda de Dios será más fuerte. “Nadie es tentado sobre su fuerza” dice San Pablo”.
Aunque el Cardenal Jaime Ortega le pertenece a todos los hombres y mujeres de fe de la Isla, Matanzas y los matanceros lo sentimos particularmente propio. Quizás porque fue en este y no en otro suelo donde inició su vocación religiosa, y en consonancia además con su llegada al mundo por tierras yumurinas, este inconmensurable ser humano, divino, le corresponde el afecto con la honestidad, sencillez y pureza que, paradójicamente emanan de la grandeza espiritual.
C.J.O.   Para mi Matanzas es un lugar de referencia no solamente en los recuerdos, sino en mi vida personal, de referencia en mi Ministerio sacerdotal. Los años más felices de Párroco que es lo que me ha gustado tanto ser, los viví en la ciudad de Matanzas. ¡Este entorno! ¡Esta historia!
“Yo estaba entre esos libros de la Catedral. Monseñor Alberto Martín Villaverde los había mandado a encuadernar y en el canto de afuera no decían el número si no un nombre. Milanés, Byrne, White, de los grandes que habían sido bautizados allí. José White vivía frente a la Catedral, la primera vez que tomó un violín en sus manos fue porque el Párroco de allí de San Carlos lo enseñó a tocar violín. El otro libro de esos hijos de Matanzas, Plácido, de esos grandes, de Gener, el gran benefactor, a donde iba Domingo del Monte continuamente. Aquellas tertulias, esa Matanzas de la historia, que es una historia desconocida.
“Nunca me olvidaré el momento en que yo vi el mar por primera vez entrando por la vieja carretera central desde Limonar. Venía de Jagüey de mudada para Matanzas y de pronto vi la bahía de Matanzas y vi el mar y su inmensidad. Nunca lo había visto, era de tierra adentro y eso quedó grabado en mí”.
Durante medio siglo de trabajo consagrado el Cardenal Jaime, como todos le llaman, ha intencionado la creación de nuevas parroquias, la reconstrucción de más de 50 iglesias y casas parroquiales, el establecimiento de la casa “Jean Marie Vianney”, sede principal de las sesiones de la Asamblea General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y sitio donde se originan encuentros diocesanos nacionales y retiros espirituales. Tiene a su cargo la constitución del Consejo Diocesano de Pastoral, del Consejo Diocesano de Laicos, así como la construcción de centros de convivencias y reuniones para adultos y sobre todo para jóvenes.
Enviado Papal Especial al Congreso Nacional Eucarístico de El Salvador en noviembre del año 2000, electo presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba en el 2001, e integrante en la actualidad de la Curia Romana, donde es miembro de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y de la Pontificia Comisión para América Latina, Jaime Ortega Alamino es uno de esos seres incansables cuando de causas justas y edificantes se trata. Ilustre representante de la matanceridad en cada uno de los escenarios en los que se muestra, y devoto y fiel hombre que desanda caminos de fe.
C.J.O.:  Yo creo que hay que decir como San Agustín: “todo lo que hay de bueno en mí viene de Dios, todo lo malo viene de mí.” Mirando el sacerdocio realmente como es, desde el punto de vista espiritual, cristiano, verdaderamente pleno, que no se debe ver de otra manera. Por eso es que todas las demás profesiones que son sacrificadas se comparan con el sacerdocio, que si el magisterio es un sacerdocio, que si el ejercicio de la medicina debe ser un sacerdocio, porque hay algo de muy especial en este ministerio que lo hace ser de entrega, de sacrificio, de obra del Señor en nosotros.
“Si tuviera que volver a comenzar y si tuviera que volver a orientar mi vida, me parece que sintiendo y sabiendo que Dios me llama, lo volvería a seguir quizás con más conocimiento de lo que significa esto, pero con la misma alegría con que lo he hecho, y en el mismo espíritu y quizás aún mejor”.

 

Girón | Cardenal Jaime Ortega Alamino: “nunca he estado solo”

El periódico Girón, órgano official del Partido Comunista de Cuba en la provincial de Matanzas, public esta extensa entrevista con el Cardenal Jaime Ortega, en la que el Arzobispo de La Habana, habla sobre el tiempo que estuvo internado en las UMAP.

Este es el link...http://www.giron.co.cu/es/noticia/social/cardenal-jaime-ortega-alamino-“nunca-he-estado-solo”



El Timbeke la comparte íntegramente con sus lectores y alara que la foto que se agrega, no aparece en el texto original.





Girón | Cardenal Jaime Ortega Alamino: “nunca he estado solo”




viernes, 25 de julio de 2014

¿Esta noticia la publicarán en Cuba?



El Timbeke reproduce esta información publicada en el diario El País sobre el "azote del capitalismo" Michael Moore, uno de los favoritos de la prensa castrista a la hora de elogiar a quienes lo respaldan.

Hay que ver ahora si esa prensa amaestrada, llamada a la transparencia, publica esta noticia para beneficio de los cubanos, que tengan elementos a la hora de juzgar lo que le venden como mercancía política pura. 





Escribirá algo sobre este revelador cinismo, ese otro personaje de la lírica periodistica del castrismo conocido como el canadiense Jean GuyAllard, quien tan enjundiosos reportajes publica en Granma?




Aqui lo que informa hoy 25 de julio El País

Con sus documentales, Michael Moore se ha erigido en un azote contra los excesos del capitalismo y las desigualdades sociales en Estados Unidos. Pero su divorcio con su esposa ha revelado algunos detalles desconocidos sobre la vida personal del cineasta, como que acumula una suculenta fortuna y que trata de disimularla, o que vive rodeado de ciudadanos conservadores, un segmento al que suele criticar en sus obras.
Un tribunal del estado de Michigan oficializó el martes el divorcio de Moore y la que ha sido su esposa en los últimos 22 años, Kathleen Glynn. La separación llega más de un año después de que el cineasta y escritor iniciara los trámites legales, cuando admitió que “no había ninguna probabilidad lógica” de que su matrimonio pudiera continuar.
Desde entonces, se han conocido un sinfín de disputas económicas en la pareja y han aflorado todo tipo de cotilleos. Moore, de 60 años, y Glynn, de 56, se han peleado por cómo repartirse sus numerosos bienes. En conjunto, disponen de nueve propiedades inmobiliarias en los estados de Michigan -de donde son oriundos- y Nueva York. Su fortuna personal ronda los 50 millones de dólares (37 millones de euros), según los cálculos del portal Celebrity Net Worth. “Él critica el capitalismo, pero el capitalismo le ha hecho rico. No tengo ni idea de por qué decidió vivir en esta área conservadora”, dijo al diario Detroit News Gary Tracy, residente de Traverse City, la pequeña localidad en el norte de EE UU en la que los Moore disponen de una mansión en la orilla de un lago, junto a una bahía del lago Michigan.
Al margen de las peleas sobre el reparto del patrimonio -el acuerdo final se desconoce-, el proceso de divorcio ha sacado a la luz trapos sucios personales de la pareja, que se conoció a mediados de los años setenta en Flint, a las afueras de Detroit, y cuyos padres trabajaban en una fábrica de ensamblaje de automóviles de General Motors. Los documentos en los tribunales han revelado que Moore veía con malos ojos la ampliación, impulsada por su esposa, de su mansión en Traverse City; que estaba cansado de la dependencia económica de ella o que creía que había contratado a un agente para espiarle y que le escrutaba sus mensajes personales.
Según los vecinos citados por los medios locales, el detonante del divorcio fue la ampliación de la mansión del matrimonio frente al lago Torch, una zona en la que también tienen casas la cantante Madonna y el actor Bruce Willis. En los documentos judiciales, Moore se queja de que la ampliación costó cinco veces más de lo que le prometió Glynn y de que varios medios de comunicación le reprochaban, por sus críticas a los ricos, que disponga de una casa tan grande.
El cineasta y activista también lamenta en los documentos que ha estado pagando todos los gastos de su esposa, incluyendo algunos de los padres y hermanas de ella. Glynn coprodujo algunos de los documentales de Moore, como Roger & Me en 1989 -en el que denuncia el impacto del cierre de varias fábricas de General Motors en Flint y explica el estrecho vínculo entre su familia y la empresa-, pero dejó de hacerlo tras Fahrenheit 9/11, sobre los atentados del 11-S y que se estrenó en 2004. Tras dejar el mundo de la producción cinematográfica, Glynn se pasó al del bordado a mano de prendas y objetos.
El último proyecto de Moore fue su libro de memorias publicado en 2011 y desde entonces, según el cineasta, los ingresos de la pareja se han reducido considerablemente. Moore asegura que se separaron en 2010 pero su ahora exesposa lo niega y dice que la ruptura tuvo lugar el año pasado cuando su marido inició los trámites legales para el divorcio.
La pareja empezó a salir en 1982 y se casaron al cabo de nueve años. Glynn -que tiene una hija de una relación previa y no ha tenido hijos con Moore- desveló hace unos años los aprietos económicos que pasaron al inicio de su relación cuando, por ejemplo, escuchaban desde el exterior los conciertos de Bruce Springsteen porque no tenían suficiente dinero para pagar la entrada.
Las últimas semanas han estado especialmente difíciles para Glynn, que a principios de julio fue multada por la policía por casi duplicar el límite de alcoholemia mientras conducía hacia su casa frente al lago en Traverse City, el origen de este largo y mediático divorcio.