martes, 8 de enero de 2013

Prostitutas y guardaespaldas

Las prostitutas colombianas no parecen muy afortunadas con los guardaespaldas extranjeros que llegan al país. Apetecibles y alegres sí parece pero al final la fiesta termina en tragedia.

Si alguien lo duda que le pregunten a los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos. Los “wachiman” encargados de velar por la seguridad del Presidente Barack Obama, organizaron el año pasado un sarao de faraónicas proporciones en un hotel de Cartagena, al final se negaron a pagarle lo convenido a las alegres chicas cartageneras y el asunto terminó en la primera plana de los períodos. Mejor dicho ahí comenzó todo, terminó con la expulsión de los segurosos y las consabidas investigaciones del Congreso estadounidense.

Ahora es el turno de Honduras. La embajada del país centroamericano en Bogotá se convirtió por una noche en un cuasi prostíbulo, organizado por Jorge Mendoza, el wachiman del hondureño embajador, Carlos Rodríguez Andino.

Para el Canciller de Honduras, Arturo Corrales, se trata “del peor incidente en los anales de la diplomacia hondureña. Una mancha para nuestro servicio diplomático".

Todo un escándalo catracho cuyas manchas, describe en detalle el diario español El Mundo.

Todo comenzó la noche del 20 de diciembre, cuando Jorge Mendoza salió de parranda con unos amigos colombianos y presumiblemente, con personal de la embajada, para festejar la Navidad. Luego, macerados en alcohol, los juerguistas pasaron por la zona roja del barrio de Chapinero, donde recogieron a dos o más prostitutas.

De allí se trasladaron a la embajada, ubicada en un barrio exclusivo al sur de Bogotá, donde pusieron la música a todo volumen y salieron al balcón a dar gritos. Según el jefe de la Policía, José Barquero, los vecinos pidieron el envío de una patrulla, pero al comprobar que se trataba de una embajada, los agentes decidieron no intervenir.

Los funcionarios que llegaron a la embajada el 21 de diciembre encontraron su lugar de trabajo convertido en un chiquero. Había botellas y preservativos diseminados por todas partes y un fuerte olor a excrementos. La consternación de los empleados se acrecentó al descubrir que alguien había defecado en el escritorio del embajador y en la oficina del agregado militar, Sergio Gómez.

Como si esto fuera poco, se constató el robo de varios teléfonos móviles y de dos ordenadores con información clasificada acerca de la colaboración entre Colombia y Honduras en la guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Según el diario hondureño 'El Heraldo', fueron las prostitutas quienes hicieron sus necesidades en las oficinas de la segunda planta y las que robaron los teléfonos y los ordenadores. Se presume que fue un acto de venganza, al no recibir el pago que habían convenido con Mendoza por sus servicios.

De más está decir que el embajador Rodríguez y su amigo y guardaespaldas, Jorge Mendoza, están despedidos!

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