martes, 30 de abril de 2013

UN HIJO DE GATO...QUE NO CAZA RATONES





Antonio Castro Soto del Valle, es uno de los hijos de Fidel, que más atención ha generado en los medios noticiosos en los últimos tiempos. En la prensa internacional, subrayo, porque en los folletines nacionales que paga el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba, su presencia ha sido dosificada.

Ahora Antonio ha vuelto a ser noticia. Esta vez porque ha ganado la quinta edición del torneo de golf Copa Montecristo, que se celebró el fin de semana en Varadero.

 El hecho no sería noticia muy comentada, sino fuera porque el joven galeno, hijo del revolucionario que encabeza al proletariado cubano,  se destaca en un deporte vinculado a la burguesía, al buen vivir, y a las élites económicas y financieras.

Antonio no parece un hijo de su padre en eso de andar liderando movimientos políticos, gestando conspiraciones, o reivindicando consignas tercermundistas.
 
Todo lo contrario. Lo hemos visto vistiendo costosos trajes, fumando puros de calidad y tomando copas en Tropicana, viajando por el exterior, lo mismo en calidad de jefe de la federación cubana de béisbol, de cirujano o simplemente como un turista de lujo.

 


Las imágenes que difunde la prensa internacional de Antonio, son del mismo estilo que las del resto de sus hermanos. Alex, Angel y Alejandro Castro Soto del Valle, son hombres de negocios, al mundo del entretenimiento, dedicados a la buena vida, de espaldas a la obsesión política de su padre. Eso si, todos disfrutan de las mieles del poder que por medio siglo ejerció Fidel y ahora su tío Raúl.
 
Claro está los cubanos en la isla ignoran las andanzas de los hijos ricos de Fidel y los miembros del Partido Comunista y las Fuerzas Armadas que lo conocen, callan. De los “periodistas” pagados por el gobierno castrista, no vale la pena decir nada. ¿Qué otra cosa se puede esperar?

Por cierto que, a diferencia de los Castro Soto del Valle, los hijos del matrimonio Castro-Espín, sí han heredado al parecer la fibra política de sus progenitores.

Alejandro Castro Espín es coronel del Minint, Mariela lidera las huestes de la igualdad de género y los derechos de lesbianas y homosexuales mientras viaja por el mundo con el presupuesto del Estado cubano y Deborah hace el papel de matriarca familiar, como esposa del coronel Rodríguez López- Calleja, a cargo de los negocios de las Fuerzas Armadas y los de la familia, mientras su hijo Raúl Alejandro es un Mayor que cuida del abuelo como su guardia personal.

Singular diferencia la de estas dos familias y sus primos.

Quizás vale pena señalar que Dalia Soto del Valle no proviene de las filas del movimiento revolucionario y llegó a su cumbre discretamente, como esposa del Jefe.

El matrimonio Castro-Espín tiene un origen diferente. Vilma Espín está en las raíces mismas de ese proceso revolucionario. Fue una pareja con más compromiso político. Quizás de ese compromiso se alimentaron sus vástagos, que dicho sea de paso, no por eso dejan de disfrutar de las mismas mieles que sus primos.

Tal vez unos piensen en herencias políticas y otros en herencias materiales.

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