miércoles, 4 de septiembre de 2013

Bloguero conflictivo se define



Alberto Manuel , autor del blog Super Cuba estrena nuevo sitio en la red. Sus “descargas” en el ciberespacio, que se originan desde Cuba, difieren del estilo que encontramos en ambos extremos del debate nacional.

Alberto Manuel se autodefine como un bloguero “conflictivo” y amplia esa categoría al resto de los blogueros que, al igual que él, se sitúan fuera del encasillamiento de los llamados “oficialistas” y de los opositores, que la jerga gubernamental califica de mercenarios. 

Entonces, qué tipo de bloguero es el conflictivo? Por qué unos son “oficialistas” y otros “opositores”? Bueno dejémos que sea el mismo Alberto Manuel quien lo explique en este post, tomado de su blog.



Por qué blogueo (I): Cuba lo necesita

cuba-libertad-de-expresión
Muchas veces me pregunto porqué mantengo este blog, si lo que se sobran son los problemas y las incomprensiones. Vean bien, este bloguero no tiene PC en casa, trabaja desde cualquier máquina prestada por amigos y familiares y estos siempre me preguntan si por eso (el blog) me pagan. Clásica pregunta entre los cubanos que siempre ven un filón económico en todo. Mi respuesta no complace del todo a mis interlocutores, parece que eso de expresarse libremente, comunicarse con las personas y hacer desde mi blog el periodismo que creo que a Cuba le hace falta, no son razones suficientes.
Los entiendo. En Cuba los blogueros son una especie rara. Los hay contra el gobierno, esos que llaman mercenarios, apátridas y otros epítetos que en lo particular detesto. Yo no comparto los puntos de vista de dichos blogueros, sobre todo porque no me parece que sea el sistema político la razón de los males que aquejan a la Isla.
Para esos blogueros el gobierno cubano no hace nada bien, tienen el pesimismo en su máxima expresión, creen que el país ha tocado fondo sin remedio y lo que hay que hacer es traer el capitalismo para solucionar todos sus problemas, como una varita mágica, sin recordar- parece- que ya lo tuvimos una vez y lo sufrimos muchísimo.
Yo también critico lo mal hecho en Cuba, pero no creo que la mejoría tenga que ser patrocinada por ningún país, ni negando todo lo logrado hasta ahora por el actual sistema. Creo que ayudar a reformarlo, pero manteniendo la esencia social, es lo mejor que podemos hacer.
Por otro lado están los que la prensa extranjera y los opositores del gobierno llaman “oficialistas”, esos que están en la “primera trinchera” de la lucha ideológica, viendo siempre al imperialismo detrás de todo. Estos blogueros estelares de la Revolución prefieren hablar de las manipulaciones de la prensa extranjera sobre Cuba, de lo mal que anda la economía mundial y el capitalismo o de las huelgas, el desempleo y el descontento en los países el primer mundo antes que de nuestra prensa, nuestros problemas y lo que sucede a nuestro alrededor.
Para los blogueros de esta línea hay conexión ADSL en la casa o en el trabajo, para que puedan llevar su batalla con las mejores condiciones disponibles; son ellos quienes reciben los halagos y son considerados los buenos ejemplos.
En el último lugar, y en el grupo con el cual me identifico, están los que yo llamaría conflictivos. Nosotros, aún cuando estamos con la Revolución—en el sentido revolucionador de esa palabra—, tenemos nuestra propia “política editorial” que muchas veces no concuerda con la que se espera de un “verdadero revolucionario”, como si eso lo pudiera determinar un funcionario y no los lectores.
Es un grupo donde abunda la juventud, aunque no sea la regla, y desde donde se generan los contenidos más polémicos y atractivos a las audiencias nacionales, esos que reclama a gritos la agenda pública a los medios tradicionales cubanos. También el lenguaje coloquial y desligado de consignas es un signo distintivo de ese grupo, así como la espontaneidad y proactividad, y el hecho de trabajar por vocación y no por una “orientación superior”.
Sin embargo, esas virtudes muchas veces son “premiadas” con sanciones y/o regaños al estilo de “ustedes le están haciendo el juego al enemigo, están contaminando la crítica revolucionaria, eso es contrarrevolución, eres joven y no conoces nada de la vida, eres ingenuo, están siendo trabajados por el enemigo, tienen que hablar con argumentos, tienen visibilidad solo por ser críticos”, y en ocasiones el retiro de la conexión.
Entonces, volviendo a la pregunta inicial ¿por qué, a pesar de todo, sigo escribiendo y “buscándome problemas”?, como dice mi madre, que todavía no entiende totalmente cuál es mi punto pero que poco a poco lo está comprendiendo.
Escribo porque tengo que decir muchas cosas sobre mi entorno, porque la prensa de mi país no tiene lagunas, sino mares de vacíos informativos. Escribo porque quiero hablar con mi propio lenguaje y no con el que escucho en todas partes y me quieren imponer. Escribo porque este es mi espacio y es mi derecho hacerlo, porque en este país han muerto muchos hombres para que seamos libres y tengamos independencia y también para que aprendamos a pensar “por nosotros mismos y por nuestros propios esfuerzos”.
Escribo porque como dice una amiga y bloguera tengo que cogerme lucha y seguir aunque me regañen mil veces. Mantengo mi conciencia tranquila y estoy conciente de que esto que hago es por el bien de mi país. Revolucionario no es el que repite consignas y esquemas y se queda complacido con lo que le rodea, sino el que se para en una reunión y le dice al jefe de la empresa que existe corrupción y la denuncia con nombres y apellidos. Revolucionario es el que escribe para informar al pueblo. Revolucionario es el que cambia o intenta cambiar lo que debe ser cambiado, el que lucha contra la inmovilidad, el que aporta ideas frescas y el que estudia y se prepara. Revolucionario es el que no se queda callado ante los errores cometidos.
Oficialistas, mercenarios o “conflictivos”, todos tenemos el derecho de existir y el deber de coexistir. Al igual que deben existir los blogs de poesía, deportes, cultura, o los de corte más personal. La diversidad debe ser la característica principal de nuestra blogosfera, puesto que así de diversa es nuestra sociedad.
Entonces, blogueo porque Cuba lo necesita y punto.



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