jueves, 24 de octubre de 2013

Botellazo bloguero a policía indecente

Botellas al mar es el título de un excelente blog, que sobrepasa lo monotemático y se adentra en lo cotidiano, universalizando el enfoque, superando el enfoque local.

Su autora es una brillante periodista, con un futuro que se hace presente. Mis respetos. Comparto con los lectores de El Timbeke este comentario de Leydi Torres Arias, con la seguridad de que sabrán apreciarlo. Los invito, además, a revisar sus botellas aquí.

 

No entiendo…

acosoPaso por el lado de un policía y comienza a lanzarme frases obscenas que se me quedan en los oídos. Las lanza como si las escupiera, como si él fuera un perro de caza y yo una suculenta liebre, o como si él un niño y yo un caramelo (solo que los niños no utilizan un lenguaje tan soez).
Paso…y debería continuar, pero me detengo solo para decirle que no entiendo. No entiendo, si yo no tengo hijos, ¿por qué él me dice “mami”?
No entiendo. Él va uniformado, se supone que deba andar detrás de los delincuentes, de los robos… Se supone que deba velar por las leyes. No sabe cómo me llamo, o sea, ni siquiera sabe que algunos me dicen Ley…
Le explico además que si yo ofendo ahí mismo –públicamente- a un policía, me llevarían detenida para la Estación por desacato a la autoridad, ¿verdad? ¿Entonces por qué la autoridad -un policía- sí puede soltarme improperios? Él cree que son piropos…pero se pasa de vulgar.
No entiendo. Se lo digo, pero parece que él tampoco entiende.

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