jueves, 3 de octubre de 2013

Se calienta debate entre periodistas cubanos

El debate en torno al trabajo de la prensa en Cuba y las limitaciones que surgen del sistema en la isla, continúa siendo tema de discusión en las redes sociales, entre periodistas, blogueros, académicos y de cuando en cuanto, algún dirigente del Partido Comunista de Cuba.

Copia textualmente el más reciente comentario publicado al respecto por el periodista Alejandro Ulloa en su blog Esquinas.

La prensa en Cuba, los blogs y algo más

los blogs en cuba
Blogueros y periodismo cubanos
Ya no quiero escribir más sobre la prensa en Cuba. No quiero sufrirla más, ni analizarla, ni sugerirla, ni desnudarla, ni corregirla… porque hace tiempo aprendí que no toca a los periodistas, a la prensa, ir llorando por ahí las limosnas de una libertad pervertida por la política, por los políticos cubanos, sino que, con el cinto bien ceñido, nos toca hacer, siempre hacer, no más que hacer: PERIODISMO –y punto.
Y a los blogs, les toca solo, y tanto ya como eso: ser BLOGS.
Vamos por partes
Desde hace algunos meses, en este blog –¡qué casualidad! un blog– he tratado de diseccionar las causas y patrones que hacen del periodismo cubano un insulso juego de malos propagandistas, así como las necesarias enmiendas, talas, incineraciones, y revoluciones que pudiera necesitar.
Desde la posibilidad de una ley de prensa dividida en cuatro posts –con las claras e inherentes implicaciones de transformación raigal en la relación medios-poder político– hasta un juego narrativo con el Granma ante tanto fiasco profesional –diario– pueden situarme a medio camino entre el periodista y el bloguero que puedo ser: ambos bastante ácidos, aunque responsables.
Por ello, leer el texto Sin prisa, pero sin pausa del periodista Juan Marrero, enciende otra vez la mecha. Y porque disiento en gran parte de sus criterios, me permito este post.
Sobre el tema de la prensa en Cuba, casualmente, Carlos Manuel Álvarez escribe esta semana en su columna de OnCuba:
Solo la costumbre -la pereza extendida- hace que veamos una situación menos grave de lo que en realidad es. Del último Congreso de la UPEC podemos rescatar tres breves. Díaz Canel en persona reconoció que el principal culpable de la mala gestión de los medios nacionales era el Partido, Raúl Garcés apuntó que “cualquier piedra en el camino será infinitamente menor que el precio a pagar por esperar otro medio siglo para tener una prensa que se parezca a nosotros mismos”, y Rosa Miriam Elizalde, en la presentación de los resultados iniciales de su Tesis de Doctorado, sintetizó algunos de los criterios fundamentales expuestos por los periodistas en sus asambleas de base. Uno de ellos dice que “la recuperación de las funciones de los medios (…) depende de la mayor participación de la sociedad en la toma de decisiones, y no al contrario; y esto se decide en el Sistema Político, no en el Sistema de Comunicación.
Reconocer estas ideas –fundamentadas desde el ejercicio responsable de criterio del Primer Vicepresidente cubano y las investigaciones de dos excelentes académicos y periodistas– es, cuando más, una verdad a voces. Por ello, hace apenas unas semanas escribía en esta bitácora:
Yo seguiré aplaudiendo las medidas que crea que favorecen mi ejercicio profesional y la satisfacción de necesidades informativas de la población; ayudaré, me fajaré una y otra vez con los burócratas, pero no me pidan alegría desbordada por los “pasito a pasito”, ni que deje de poner la mirilla de mis Esquinas sobre lo perfectible. Porque lo cierto es que estamos atrasadísimos en mucho como para pretender “revolucionar” antes de ponernos al día con la realidad.
No puedo, entonces, reconocer avances en la prensa cubana cuando solo se “incluyen” temas de la agenda pública en la agenda mediática –Mesa Redonda, Cuba dice, espacios mediáticos para usos políticos y de gobierno, coberturas que la tozuda miopía política desconocía descomunalmente, y otros ejemplos– cuando la base fundamental del estancamiento sigue inamovible, y me refiero a qué cosa es un periodista, qué es periodismo, y qué se entiende por medios de prensa públicos.
Entender, reconocer y aplicar las respuestas a estas interrogantes serían apenas los primeros pasos para un cambio, para, de verdad, hablar “sin secretismos”. Porque nótese: aun esos pequeños espacios concedidos no tocan, ni por asomo, las raíces de los problemas, presentan apenas la endeble puntita del iceberg, que contentan a alguna gente, pero solo eso, contentan, no educan, ni interpretan, ni increpan, ni revelan nada nuevo: solo cambian los añejos y desvencijados espejuelos para leer, pero no leen a fondo.
Incluir varios de estos temas en la agenda mediática equivale a la aceptación por un alcohólico de su enfermedad, lo que no quiere decir que comience a curarse. Y bravo, comenzamos a ser marxistas: ya reconocemos que las cosas existen más allá de nuestra volición.
Esta es la prensa en Cuba hoy, como la entiendo, y no creo estar muy distante de su realidad.
Sobre los blogs
Pero si la realidad periodística cubana entristece en muchos casos –no toda es negativa, por suerte sé de muchos que aun damos batalla–, aventurarse a abrir un blog es otra cosa. Y un título o acreditación de ejercicio profesional como periodista o la afiliación a la UPEC nada tienen que ver con ello; nada más lejano a las necesidades de un bloguero.
Desde blogs de cocina, poesía, filatélicos, políticamente activos, incómodos, o hasta periodísticos, esta red no existe para suplir el papel de la prensa aunque un muchos casos –demasiados– lo haga maravillosamente. Los blogs, las redes sociales, incluso los correos electrónicos, son otra cara de la esfera pública cubana, y sesgar, discriminar o censurar cualquiera de los criterios que en estos espacios se generan equivale a desconocer el ejercicio libre de pensamiento y palabra de cualquier ciudadano en la ¿vida real?
En una entrevista realizada por la profesora e investigadora Milena Recio, el profesor y director de la revista Temas, Rafael Hernández, aseguraba sobre políticos, política y sociedad:
Los dirigentes cubanos requieren sintonizarse no solo con las TICs, sino sobre todo con la existencia del nuevo tejido social y cultural, incluida una esfera pública ampliada. En ese tejido social y en esa esfera nuevas, los vibradores ideológicos no se contienen en el discurso político de las instituciones y los aparatos ideológicos del Estado, sino se han descentralizado y diversificado. Este cambio es fundamental no solo para la hegemonía, sino para la práctica de la política cotidiana. También para las ciencias sociales, es decir, para los intelectuales encargados de proveer una interpretación del proceso. (…) Se trata de un proceso más complejo que un simple cambio de pista de sonido, digamos, donde el discurso que antes era mono, ahora es estéreo; sino de entender que la reproducción de la ideología conlleva ahora múltiples pistas.
En esa “esfera pública ampliada” hay que comprender a los blogs, que pueden ser de periodistas o no, pero que siguen políticas editoriales muy personales, sometidas casi solamente a la propia voluntad o criterio –sin ignorar otras mediaciones–, pero que, en muchos casos, responde a agudos, sagaces y sistemáticos escrutinios de gran cantidad de contenidos de las más diversas procedencias.
No le hace falta al bloguero ser periodista, ni hace falta al periodista ser bloguero para que ambos cumplan una función dentro la sociedad cubana actual. Cada cual a lo suyo, y mis aplausos para quienes logren la feliz mixtura.
“Los que tienen blog, sean periodistas o no”, deben creerse y son, por eso, “dueños de decir todo lo que les venga en ganas”; y quizá puedan atender al consejo de “transmitir mensajes constructivos” que no causen “daño” o creen “confusiones”, pero no les toca, no les concierne más allá de una responsabilidad individual, o sería como reproducir los viciados y mórbidos silencios que maniatan la participación popular en Cuba y que, consecuentemente, han hecho de este un país monocorde en materia de prensa, de “verdades públicas”, de política.
Los “escribidores de blogs”, los blogueros, son y se deben a sus propios criterios, solo que no los gritan en un parque o imprimen en un periódico –quizá pronto–, sino que los publican en Internet…; y vaya que cuando hablan de la prensa cubana, demasiadas veces, la entienden mejor que lo que la misma prensa dice de sí.

1 comentario:

  1. hay que seguir atentamente la rebelion de los carneros donde algunos estan decididos a no continuar siendo mudos o carneros

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