jueves, 21 de noviembre de 2013

Bloguero cubano clama exasperado: ¡Asco de política!

Rogelio, autor del blog A gotas de luz, está alterado al parecer. Lo digo porque en su ultimo blog se expresa como alguien que está en la sima del cansancio. A quien le cuesta mucho alcanzar esa otra cima que el amor, sin apellidos, le regala a quien la conquiste.



Desde hace algunos meses aquí en El Timbeke le damos espacio a los blogueros jóvenes cubanos, que se expresan fuera de sus respectivos medios de prensa, donde se ganan el salario que les pagan, con la tinta de sus plumas, el teclado de sus computadoras, y el alcance de su imaginación.

El Timbeke no se siente aludido por eso de "gente pagada para cazar desde el Norte", aunque vive en Estados Unidos, que está al norte de Cuba, y su autor también gana un salario, no para "cazar" a nadie y mucho menos a gente joven, llena de buenas intenciones, cargada de poesía, y con mucho camino que andar.

El Timbeke no se da por aludido y por eso reproduce A gotas de luz, con su particular interpretación del amor, de lo revolucionario, su aparente preocupación por quien lo vigila y su exasperado reclamo de paz.

Tranquilo Rogelio, tranquilo. Hay que aprender a vivir con todos, para el bien de todos, sin exclusiones, sin ofensas y sin temores por el qué dirán...

¡Asco de política! Aquí mucha gente incapaz y macabra, allá mucha gente pérfida e inepta. Aquí los que aman no tienen el poder, allá tampoco.
Gente pagada para cazar desde el Norte a blogueros jóvenes que critican las malas prácticas en la Cuba socialista, gente pagada en Cuba para vigilar a gente que no es socialista.
¿Quién se interesará por Cuba con amor?
Cuba es más que ser de izquierda o de derecha.
El que tiene el carnet del Partido y no ama a su prójimo, no es revolucionario.
No es revolucionario el que aprovecha los cambios en Cuba como las leyes de usufructo para hacerse terrateniente en perjuicio de los pequeños agricultores, ni el que llena la cara del humilde con el polvo de su estatal auto moderno, ni el que le llama “lucha” al robo y lo justifica, ni el que miente, ni el que se ensalza, ni el que desangra con críticas a su país, a su gente.
No quiere a Cuba ni a su pueblo quien, con la excusa de destruir el socialismo, colabora con quienes apoyan medidas que nos limitan de comida, de medicamentos, de tecnologías…
Quien busca divirnos no nos ama.
¿Cómo puede amarnos el que aplaude a quien nos asfixia, da lo mismo desde dentro de Cuba que desde afuera?
Amar a Cuba es emplear todos los esfuerzos posibles para auxiliar a su gente a progresar en el deporte, en las escuelas, en los hospitales, en la libre expresión, en las mentes, en los estomágos.
Ayudar a los cubanos y respetarles sus orientaciones ideológicas es algo difícil, pero es revolucionario, porque el respeto surge del amor, y amar es revolucionar al mundo.

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