sábado, 9 de noviembre de 2013

La Vulgarcita de hoy

Dazra Novak "recorre la ciudad, el cubano de hoy y su idiosincrasia" en su blog Habana por Dentro., donde nos regala con erudicción académica y talento narrativo, una gráfica descripción de La Habana de nuestros días y su gente.


 Este post que El Timbeke reproduce para deleite de sus lectores, titulado Erase una vez Vulgarcita, es un buen ejemplo de lo dicho.

 
 
"La Vulgarcita cubana tiene el don de la ubicuidad. Lo mismo se le encuentra en un solar que en edificios múltiples, en el lobby de un hotel, al despegar el avión, en Coppelia, en la bodega, en la farmacia, incluso puede que nos reciba entregando los turnos para los análisis en el policlínico: Mami, mira, pide el último allí, mi china, que este es el cuerpo de guardia.
 
 Si a la maestra del hijo de Vulgarcita se le ocurre citarla porque el niño se ha portado mal, qué mal habrá de pasarla la maestra, porque Vulgarcita sin dudas va a “formarla” citando de memoria el –también nuestro- manual de chusmería cubana. Es verdad que la Vulgarcita cubana es hija de las circunstancias barriales, pero honestamente, conozco familias a las que sin ton ni son les ha brotado alguna que otra (solo Dios sabe de dónde), como un virus. Hace unos días pasé por una honorable ciudadela del Vedado y escuché esa inflexión suya tan peculiar ¡Oye la mía, se ve que el aire fresco despeina a Pilar! Y supe que era Vulgarcita porque su cadencia al hablar, por mucha Universidad para todos que vea, señoras y señores, es inconfundible. En lugar de obviarla, mejor tomarla en cuenta, digo yo, mejor andar preparados para cuando se desdoble.
 
 Sin más, para ustedes, consejos útiles: no le pises las chancletas, no la contradigas, no la empujes en la guagua, no te le cueles nunca (y si es ella quien se cuela, por tu propia seguridad, déjala), si es más fuerte que tú… sin mucho aspaviento únete a ella, pero únete, porque eso sí, la Vulgarcita cubana, por pequeña que sea, es invencible y si se enamora de tu causa (como buena cubana que es) te defiende hasta la muerte. Aparatosa y ávida de público, es verdad, pero también abierta a la superación, en ciertos casos si le concedes un Buenos días o un por favor ella se pondrá “a la altura” y empezará a pronunciar eses y a hablar bajito. Pero como te digo una cosa te digo la otra, la Vulgarcita cubana -como toda mujer- es todo un pasaje a lo desconocido: saque usted sus propias conclusiones".

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