viernes, 15 de noviembre de 2013

Mariela Castro, banderas y cines 3D

La Asamblea General de los artistas de la provincia de Camagüey, celebrada en esa ciudad el pasado sábado, tuvo dos hechos relevantes: una crítica reacción a la prohibición de las salas de cine 3D y una invitada especial que no es artista ni camagüeyana: Mariela Castro Espín, hija del gobernante Raúl Castro.


No está claro por qué la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), participó en esa reunión convocada con vista al 8vo. Congreso de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) pero el miembro de esa organización, Pedro A Junco López, destaca en el blog La Furia de los Vientos, una propuesta hecha por la sexóloga acerca "del derecho a llevar en nuestras ropas la bandera cubana, puesto que las indumentarias públicas que vemos hoy cruzar por las calles, están saturadas de banderas inglesas, brasileras y norteamericanas”.

“¿Cómo es posible que a los cubanos les esté prohibido llevar en sus prendas de vestir el símbolo mayor de nuestra Patria? Y agregó Mariela que muchos cubanos gustarían conservar en sus casas la bandera de Narciso López, pero a la hora de adquirirla en una shopping, su precio asciende a centenares de pesos cubanos”.

Junco no explica si la “pregunta-propuesta” de Mariela tuvo alguna conclusión, y pasó a mencionar “otro asunto tratado con certeza”: el de los audiovisuales. La prohibición de las salas privadas de cine 3D y videojuegos anunciada por el gobierno el pasado 2 de noviembre ocupó buena parte de la reunión y acumuló fuertes críticas, al igual que ha venido ocurriendo en amplios sectores de la población, aunque también tuvo sus apologistas quienes respaldaron la medida alegando ciertos “desafueros” ocurridos en esas salas.

“Si durante más de medio siglo se ha monitoreado en este país no solo los audiovisuales, sino hasta el lugar de defecación de cada ciudadano, ¿por qué no se monitorea, sin escándalo ni alta censura, las proyecciones en las salas particulares de video 3D, en vez de cerrarlas?”, se pregunta Junco en su blog.

La proliferación de las salas privadas de cine 3D en todo el país no es sólo una consecuencia de la tecnología moderna. En gran medida es también una alternativa al deterioro de los cines estatales, con butacas rotas, sin aire acondicinado y proyecciones poco atractivas. Cines con una sola sala y que no tienen tecnología digital.

Un vistazo a las más recientes cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) podrían aportar una respuesta más contundente, ya que demuestran cómo el número de cines ha ido disminuyendo sistemáticamente en Cuba. En el año 2012 había ya solo 297 cines en Cuba.

En el año 2000 se construyeron 348 salas de video y en 2004 se construyeron 187 clubes de computación, sin acceso internacional.

En la Habana, con una población de 2,1 millones de habitantes había 18 cines en 2011. Desde 2006 a 2011 el número de cines en la capital disminuyó de 43 a 18, un 59% menos, lo que equivale a un cine por cada 116,000 habitantes.


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