miércoles, 11 de diciembre de 2013

Al que le guste bien y al que no...


El Timbeke reproduce este post de Botellas al Mar, titulado Alevosía, porque sería mayor delito comentarlo. Así que, con el debido crédito y las disculpas incluídas, con foto y todo, aquí les va.




Salí de una reunión aburrida. (Ay, Dios, ¡estoy redundando!) Dígase reunión y ya se dicen todos los aburrimientos…

Entre las pifias que anoté, el “chat” vía papelito que establecí con la muchacha de mi lado (perdón por la imprecisión: teníamos una persona de por medio, lo cual dificultó un poco el pasar libremente el “chat” sin ser interrumpido y/o intervenido por quien dirigía el aburrimiento).

Vuelvo a la idea inicial del párrafo anterior (¡qué difícil es concentrarse en escribir coherentemente, cuando acabamos de salir de una reunión!) Decía: entre las pifias que anoté, el “chat” que pasé y el libro que no pude sacar del bolso…Entre todo eso, escuché que presentaron un documento nuevo (no se preocupen, que lo vana circular por email, así que tendré al menos las ideas centrales), de todas formas ni la reunión ni el documento precisaban mi atención, pues la exposición ocurrió así:

“Esto no hay que objetarlo, porque ya está aprobado, es solo ponerlo en práctica. Al que le guste bien, y al que no…” (E hizo un gesto de no me importa, dejen de pensar y escribir basuras) y añadió:

“Los jóvenes tal vez vivan para saber si el documento se modifica, porque ya saben, por la espiral, la dialéctica…y los viejos, bueno… ¡les dará un infarto si están en desacuerdo!” Y como si todo lo anterior no sonara lo suficientemente impositivo- sarcástico- aberrado, y quisiera sepultar el tema (o los infartados a priori) soltó un Ja, ja, ja.

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