miércoles, 1 de enero de 2014

Bloguear en Cuba no es jamón

El Timbeke regresa al bullicio del ciberespacio tras dos semanas de silencio. Comienza el 2014 y es casi una obligada costumbre hacer pronósticos para el nuevo año. En este caso prefiero un breve repaso de lo que he encontrado revisando algunos blogs cubanos.

Comienzo por confesar que ya aprendí la diferencia entre el grupo Blogosfera Cuba y Bloggers Cuba.  Suena como si fuera lo mismo pero no es igual. En la primera hay normas y lealtades que cumplir con ciertos rasgos oficialistas para poder pertenecer, aunque no todos las cumplen; la segunda es más amplia, menos comprometida, más independiente.



Algunos blogueros se alejan del ciberespacio porque en Cuba, bloguear sin Internet, “ no es jamón; se agota uno y se agotan los canales, porque se pasa trabajo”. Espero que esas ausencias intermitentes no sean muchas.

Compruebo que al inaugurarse este 2014 siguen los tintineos que le tumban las muelas al caimán más empedernido, aunque a veces, por más botellazos que le tiren reclamando sus ecos no se deciden ni a mover su sonajero.

Regresó a su casa la mariposa, para dejarnos saber que en su “cero palabras” nada tuvo que ver alguna “duda ideológica”- como hubo quien pensó-.

La Cuba profunda se quedó con las ganas que en el nuevo Código del Trabajo se aprobara una revisión a las edades de retiro, pero los parlamentarios cubanos estuvieron de acuerdo con el gobierno que hay que mantener las edades actuales (65 años para los hombres y 60 para las mujeres), por el problema del envejecimiento que afecta al país. Y punto. De estrategias para aumentar la natalidad, no se parló nada en el “Parlamento”.

Hay un guajiro que después de citar a Julio Cortázar, se encerró tras su auto crítica, y hemos perdido hasta ahora una buena oportunidad de que continúe ilustrándonos.

Otro bloguero parece atascado en su segundo winche  a pesar de anunciar que disponía de un tremendo hierro, su flamante Dell.

Hay una luz que no le hace justicia a su poético título y  no gotea desde noviembre, perdido al parecer en un bosque enorme y a pesar de que no está solo.

Una joven que lanzó al viento globos rojos solidarios  sigue en las nubes buscando alivio, desde que le cantó a los tirantes su última perspectiva.

Por fortuna una cubana negra continúa en el empeño de mantener en la senda el importante tema racial, que tan amplias repercusiones tiene en la sociedad cubana. Tenía que ser.

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