martes, 14 de enero de 2014

Cuba: Habemus ollas a créditus



Al principio no lo podía creer. Pensé que era una broma. Quizás había leído mal y se trataba de una inocentada, publicada fuera de fecha por el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Pero, no, nada de eso. Ahí estaba la nota en Granma, con fecha de hoy martes 14 de enero, anunciando con cintillo rojo, en primera plana, la gran noticia que mereció un número extraordinario de la Gaceta Oficial de la República.


A partir de hoy los cubanos podrán pedir un préstamo en el banco para poder comprar utensilios de cocina. Digo bien: UTENSILIOS, no equipos electrodomésticos. Hablamos de ollas arroceras eléctricas, ollas de presión y el último grito de la moda culinaria “cocinas de inducción de una hornilla con su menaje incluído”. Perdonen mi ignorancia pero eso de menaje me llevó corriendo al diccionario, aunque la nota aclaraba que el menaje (léase utensilios acompañantes) incluían “una cacerola con tapa, un sartén, un jarro y una cafetera”. Es decir, cuatro cacharros de cocina.


Genial. Cincuenta y cinco años después del triunfo revolucionario, un trabajador cubano tiene que acudir a un préstamo bancario para poder comprar, sin sobresaltos económicos ollas y sartenes. Todo un éxito del castrismo.

Imagino la sorpresa que, en el más humilde de los países subdesarrollados del mundo, se llevaría un agente de crédito bancario si uno de sus clientes le solicita un crédito para comprar una olla de presión.


Uno puede imaginar que el salario del trabajador cubano esté por debajo del nível de pobreza, pero nunca imaginé que estaría incluso por debajo del nivel de miseria. Créditos bancarios se piden en cualquier país del mundo, pero lo mínimo, para comprar un moderno televisor o un refrigerador “con todos los hierros”. De ahí para arriba, hasta llegar a un auto o una casa. ¡Pero cacharros de cocina, por favor!.

La solemnidad del asunto, que requiere de normas legales con Gaceta Oficial incluída, deja a las claras no sólo que el salario de los trabajadores cubanos vale de poco, sino que los precios de artículos de primera necesidad, andan más allá de las nubes.

Comparo. Un trabajador dominicano, por ejemplo, gana un promedio mensual de $254 dólares, equivalentes a $RD 9,906 pesos. En la subdesarrollada y pobre República Dominicana utensilios de cocina como los que acompañan a este comentario, no sobrepasan, NINGUNO la décima parte de ese salario mensual.

Quizás los cubanos deben sacar la cuenta aritmética para saber cuántos días de trabajo requieren para poder comprar esos simples utensilios. El resultado de esa sencilla operación es el saldo del castrismo.

1 comentario:

  1. Que fuerte! No valemos nada (para ese totalitario gobierno). SI esto sigue asi... No imagino que viende detras!!!! :(

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