viernes, 31 de enero de 2014

Fidel y Raúl (VIII) El Cordón de La Habana


Del Libro Fidel y Raúl, Delirios y Fantasías...
 
El Cordón de La Habana
Un día Fidel soñó con recrear el paraíso y lo llamó El Cordón de La Habana.
 Imaginó plantar en el lugar frutales del trópico, árboles frondosos, extensos cafetales y llanuras de pastos. Incluyó en el paisaje vacas lecheras, verdes campos de caña de azúcar, represas de agua dulce, huertos y hortalizas. Por supuesto que no faltaron las viviendas confortables para el disfrute de sus habitantes.
Era todo lo que se necesitaba para abastecer de alimentos a los casi dos millones de habitantes de la capital cubana. Decidió utilizar 2,300 caballerías de tierra -equivalentes a 30,000 hectáreas-, alrededor de la ciudad y dispuso el orden en que debían cultivarse y el espacio que ocuparía cada cultivo.
 
 
Vislumbró Fidel que las huertas estarían más próximas a la ciudad. Tras ellas,  los árboles frutales y los cafetos, luego el cordón lechero, que va detrás del cordón frutero.  Después vienen las áreas llanas con regadío, donde estarán el cordón cañero y el cordón viandero. 
  De esas 30 000 hectáreas, aproximadamente unas 19 000 irán sembradas de frutales con café intercalado en los frutales. 
El  resto del área comprende de 6 000 a 7 000 hectáreas de pasto, ya un poco más alejadas; y además comprenderá dos bosques:  uno casi en el corazón de la ciudad, de las márgenes del río Almendares, que tendrá unas 500 hectáreas, y otro bosque en las proximidades de la calle 100, que comprenderá aproximadamente de 300 a 400 hectáreas, no recuerdo ahora la cifra exacta.  Esos bosques también estarán terminados el  próximo año
Hay también algunas áreas que irán ocupadas por los embalses que se están construyendo.  Las 2 300 caballerías dispondrán de regadío, es decir, las 30 000 hectáreas serán de regadío.[1]
Todo eso lo imaginó Fidel y vio que era bueno. Así es que puso a los cubanos a trabajar en ello.
Su diseño era perfecto. Nada se dejaba al azar. Toda una sincronía organizativa, dibujada sobre los mapas que tapizaban el buró de su despacho. A partir de ahí, las cifras se multiplicaban como los sueños.
 
Los trabajos en El Cordón de La Habana comenzaron oficialmente el 17 de abril de 1967, pero Fidel reveló su proyecto un año después cuando todos los detalles habían madurado en su fecunda imaginación.
 
 
 
Para proteger a los frutales y cafetos ordenó Fidel que se crearan cortinas rompevientos, una línea de árboles más robustos para rodear esos cultivos y en las áreas más onduladas se cultivaría en terrazas, con trincheras de protección anti erosiva para proteger el  terreno de la erosión, con la posibilidad de trabajar con máquinas en las lomas, de manera que todas las terrazas se harán en curvas de nivel y, además, con una técnica que estamos ensayando, que es la de acumular en canteros —además de la terraza— la capa vegetal para el tipo de cultivo que se está haciendo. [2]
 Los nobles vientos alisios que predominan en Cuba la mayor parte del año no tienen nada que ver con el Mistral europeo, que se desliza con fuerza entre los desfiladeros de los Alpes y los Pirineos hacia la costa del Mediterráneo. Eso pudiera explicar la abundancia de cortinas rompevientos en la Provence francesa o en el valle del Ródano.
En Cuba la situación es diferente. La isla no es tierra de tornados y sólo de cuando en cuando padece la furia de un ciclón tropical.
 
Las cortinas que planificó Fidel tenían en cuenta a los ciclones. Como siempre su imaginación desbordó cualquier realidad.
 
            Nosotros les decimos a los compañeros que tenemos que hacer unas cortinas rompevientos tales que en el medio de un ciclón cualquiera se pueda sentar detrás de una cortina a leer el periódico.  Tal vez seamos un poco optimistas, pero hay algunas especies de árboles que creemos que van a llenar esos requisitos.  Oigan bien:  digo inmediatamente detrás de la cortina; siempre sopla un poco más.  Las cortinas se deberán situar a no más de 150 metros de distancia, de manera que las cortinas protejan del aire a una distancia proporcional a su altura, varios metros.  Si nosotros hacemos buenas barreras rompevientos contra ciclones, podremos proteger en un grado alto nuestras plantaciones de frutales y nuestros platanales.[3] 
  La capa vegetal para cubrir las terrazas salió de las entrañas de los lagos habaneros. Las excavadoras hurgaron en el fondo de la Laguna de Ariguanabo[4] y en las cuevas de la costa donde tiene su madriguera los muerciélagos.[5]
 
Hombre que maneja los símbolos, Fidel escogió el Día de los Reyes Magos para entregar las primeras viviendas a los campesinos que vivirían en el futuro paraíso del Cordón.
 
Quedaba organizado así el primer pueblito rural, Valle Grande, con 120 casas, centro comercial, centro deportivo, parque infantil y círculo infantil, todo construido en tan solo 44 días. Faltó por inaugurar la escuela para los 336 niños del lugar, porque no todo podía hacerse en tan pocos días. Pero la escuela estaría lista días después, con la visión educativa que ya Fidel había esbozado un año antes, en San Andrés de Caiguanabo.
 
De todas maneras en este pueblo inmediatamente debe empezarse a construir la escuela, que será del tipo de escuelas nuevas que estamos haciendo en estos casos para los alumnos de primaria; es decir, una escuela donde tendrán ya el desayuno, el almuerzo y la comida (APLAUSOS). 
Con eso este pueblo va quedando como un modelito de pueblo acerca de cómo debemos tener organizada la urbanización en las áreas rurales y también en las áreas urbanas.  Eso permitirá, con los círculos infantiles, la total dedicación de las personas adultas al trabajo; es decir que no tendrán esa obligación constante de estar cocinando y lavando y planchando y todas esas actividades en las cuales se invierte una enorme parte del trabajo de las mujeres. [6]
 
Ese día Fidel enumeró las instalaciones construidas en el Cordón.
 
Hasta ahora se han construido en el Cordón de La Habana 458 viviendas, 130 pequeñas cochiqueras, 100 gallineros, 79 establos, 338 obras de otro tipo —comedores, almacenes— y 280 obras en áreas verdes. [7]
Nada había quedado olvidado en el ingenioso plan de Fidel. Había pensado en todo, incluso en los pequeños terneros que tendrían que ser separados de sus madres lecheras.[8]
Cuando su delirio alcanzó límites máximos Fidel anunció que el cordón llegaría hasta las 80,000 hectáreas de pastos, para alimentar a una gigantesca ganadería, con miles de vacas lecheras de cuyas portentosas ubres brotaría la leche como el maná del desierto.
Y realmente la Ciudad de La Habana la vamos a abastecer plenamente de leche, y no solo de leche sino incluso de queso y en buena parte de mantequilla, con unas 80, 000 hectáreas de tierra, ¡con ochenta mil!  (APLAUSOS), y a un nivel de abastecimiento que sería el doble de lo que se abastecería con ese nivel de productividad de los campesinos en un millón de hectáreas de tierra.[9]
Y claro, qué mejor combinación para la leche que el café!  A fin de cuentas no hay que olvidar que el café con leche, se integró a la cultura gastronómica nacional, desde que llegó a estas tierras desde la soleada región de Andalucía.
            La ganadería lleva un desarrollo natural más lento, no es como el café que se puede producir un millón de posturas en unas cuantas semanas.  De manera que con el café que vamos a sembrar este año en la provincia de La Habana —unos 100 millones de matas—, pues, en el año 1970 ya La Habana se autoabastecerá totalmente de café. [10]
 
 
Dice el Génesis que a Dios le tomó siete días crear el Universo. Fidel fue mucho más modesto. El Cordón de La Habana comenzaría a rendir sus frutos en dos años. Mientras tanto había que construir cada día ese venturoso futuro y Fidel movilizó todos los recursos humanos, materiales y financieros para culminar su nuevo proyecto.
Por cierto que el humor criollo, con cierto tufo corrosivo, lo llamó desde un principio El Condón de La Habana.
Para afrontar ese reto gigante era necesario que miles de trabajadores pusieran manos a la obra. En toda la provincia habanera no existían los campesinos ni trabajadores agrícolas suficientes; así que los obreros, empleados, estudiantes y amas de casa de la capital fueron movilizados para trabajar en el Cordón.
Fue así como un obrero metalúrgico se convirtió en un plantador de frutales, un oficinista en vaquero, un empleado del comercio sembraba cafetos, los estudiantes dejaron a un lado los libros y las mujeres y ancianos se convirtieron en celosos cuidadores de los viveros de café donde las posturas crecían en bolsitas de polietileno.
 
Aquellos eran tiempos convulsos el mundo occidental y en la Europa comunista. Los movimientos juveniles cuestionaban el orden establecido. Los estudiantes, desplazaron a los trabajadores como vanguardia revolucionaria de aquel año 68 que parió el Mayo Francés, produjo los mártires de la Plaza de Tlatelolco en México, protagonizó los movimientos contraculturales ajenos a la cultura oficial y fue testigo del desarrollo del hippismo en Estados Unidos, todos con la música de fondo de Los Beatles.
Así es que mientras en la entonces República Popular Socialista de Checoslovaquia tenía lugar la Primavera de Praga, que intentaba reformular “un socialismo con rostro humano”,  Fidel ocupaba todo el tiempo de los cubanos poniéndolos de cara al campo.
Quizás nunca Cuba fue tan isla como entonces. Cerrada a cal y canto a las influencias del exterior; y cuando alguna luz contaminante se filtró por el muro de bagazo, Fidel apagó de inmediato cualquier posible destello en los predios bajo su mando.
 

 
 
 
 
 
En nuestra capital, en los últimos meses, dio por presentarse un cierto “fenomenito” extraño (EXCLAMACIONES), entre grupos de jovenzuelos y algunos no tan jovenzuelos, resultado de toda una serie de factores —a veces ciertamente traumas, a veces familiares de personas que se van, a veces muchachos descarriados por descuido de las propias familias y en muchas ocasiones por influencia negativa de determinadas personas sobre ellos— que van inculcándoles ciertas ideas, ciertas actividades. 
Y así se venían observando grupos, algunos cientos de jovenzuelos en varios grupos, influidos entre otras cosas por la propaganda imperialista, que les dio por comenzar a hacer pública ostentación de sus desvergüenzas[…]
Y qué querían?  ¿Introducir aquí una versión revivida de Praga?  (EXCLAMACIONES.)  ¿Prostitución ambulante?  ¿”Tuzex” y todo?  ¿Venta de mujeres?  ¿Parasitismo?  ¿Reblandecimiento ideológico de este pueblo cuya juventud se bate en el estudio, se bate preparándose para la lucha; cuya juventud siempre, en todo instante de sacrificio, ha estado presente derramando su sangre y dándolo todo?  ¿En un pueblo que se forja un espíritu de hierro, una voluntad de hierro?  ¿En un pueblo que tiene que estar preparado para la lucha siempre y durante muchos años?  ¿Qué creían?  ¿Que nos iban a introducir estas porquerías en el país y lo íbamos a permitir?  (EXCLAMACIONES DE:  “¡No!”)
Y sencillamente, como la Revolución no podía permitir eso bajo ningún concepto, les echó el guante a todos (EXCLAMACIONES), y a los que sea necesario, de los que participen descaradamente en esas actividades.  ¡Y no lo permitirá la Revolución!  Y a esos jovenzuelos los educará o los reeducará; tratará los casos como debe tratarlos, pero los reeducará sobre todo con el trabajo, que es la forma magistral de educación. [11]
Magistral forma de educación o estrategia política encubierta, bajo el manto de portentosos planes de desarrollo, lo cierto es que los estudiantes cubanos, fueron sacados por miles de las aulas y de las calles para trabajar en la agricultura en la zona del Cordón de La Habana.[12]
Hoy Fidel asegura que no tuvo nada que ver personalmente con aquellos sucesos. La prensa de la época, que en el caso de Cuba se limita al órgano oficial del Partido Comunista y sus ecos subsidiarios, dio amplia cuenta de aquellas jornadas.
Cito algunos titulares como ejemplo, porque entrar en los detalles es una tarea que sobrepasa el objetivo de este análisis.[13]
El Cordón era una fiesta. Socialismo con pachanga. La Unión de Jóvenes Comunistas derrochaba imaginación organizativa.[14] Durante meses, las movilizaciones agrícolas se sucedían a diario. Se inauguró hasta una emisora radial del mismo nombre, dedicada a difundir el quehacer cotidiano en el Cordón.
Radio Cordón de La Habana divulgaba también orientaciones técnicas, que luego reproducía la prensa escrita, para instruir a la población.[15]
Ni siquiera el Cuerpo Diplomático acreditado en Cuba quedó exento de visitar el espectáculo[16] , al que se sumaron gustosos algunos turistas europeos de las huestes izquierdistas que por aquellos días visitaban la isla con tanta curiosidad como entusiasmo para apreciar in situ el modelo cubano de comunismo.[17]
El Cordón también tenía su Puesto de Mando desde donde se impartían las órdenes Con una estructura organizativa similar a la de las Fuerzas Armadas. No hay dudas de que Cuba tuvo también en el 68 su ¨Primavera¨, sólo que ésta no tenía nada que ver con Praga ni con París. Se decretó la “ofensiva final” para cumplir los plazos de siembra previstos por Fidel.[18]
Fue entonces que el Cordón produjo su particularidad más exclusiva. Debutaron los “Piccolinos”.[19] Los pequeños tractores, con ruedas de goma, y fácil manejo que, a la larga, sirvieron por igual para surcar la tierra, como para irse de juerga.
Cuba compró 1,300 tractores Goldoni GM-4, de fabricación italiana, que fueron rebautizados como piccolinos y  4,000 mujeres se formaron como operadoras de estos pequeños equipos de gran maniobrabilidad.
 
 
Fidel presidió la graduación de las primeras operadoras en la escuela enclavada en el poblado habanero de Cangrejeras; y aprovechó de nuevo la ocasión para dibujar el futuro.
De manera que el arroz quedará sembrado en las áreas del sur; el área del Cordón de La Habana será área de frutales y de café; las otras áreas onduladas y lomosas, sobre todo en los alrededores de La Habana, de tierras negras muchas de ellas serán las productoras de leche; las áreas de arcilla de Matanzas, de tierra buena con regadío, serán productoras de vegetales, de papas, de cítricos, de plátanos-fruta, de tabaco, de viandas, de cañas, productoras también de piñas —aunque las piñas no son tan exigentes con la textura del suelo, a veces se emplean algunos tipos de suelos muy pedregosos en el cultivo de la piña.  De manera que cada cultivo quedará en su sitio. 
Debe ser nuestro propósito más firme que un día cualquier persona pueda atravesar de un extremo a otro esta provincia y no se encuentra una pulgada de tierra subutilizada. En estos planes de nuestro país ustedes tendrán esa hermosa tarea de ayudar a convertir en un jardín el Cordón de La Habana. Esa es la consigna:  ¡Que el Cordón de La Habana sea un jardín y que ustedes sean las jardineras del Cordón de La Habana! [20]
A fines de 1968 Fidel hizo el recuento del trabajo en el Cordón. Se habían sembrado ya 908 389 árboles frutales; 39 400 613 matas de café, 13 793 110 matas de gandul y 2 612 913 de plantas forestales.  Las cortinas rompevientos trazadas sumaban 531 401 metros y las lomas terraceadas, es decir más de 500 kilómetros y las lomas terraceadas 59 kilómetros.
 
¿Y todo eso construido con qué?  Con un poco de equipo y el esfuerzo tesonero de las masas de la capital, el esfuerzo de nuestros trabajadores, que están creando para sí estas maravillas. 
Esto solo en lo que se refiere al Cordón.  Cuarenta millones de matas plantadas solo en el cordón, matas de café.  ¿Qué significa esto?  Voy a poner un ejemplo. 
De los países cafetaleros tenemos, por ejemplo, México.  Tengo entendido que en México se plantan cinco millones de matas de café por año, según me ha informado un compañero.  Pues bien: solo en el Cordón de La Habana se ha plantado ocho veces esa cantidad. [21]
 
Sin dudas que fue un esfuerzo colosal. Nunca nadie contabilizó las cosechas. Ni el sudor derramado en los surcos. Mucho menos las pérdidas económicas.
El Cordón nunca fue un jardín y nadie sabe hoy adónde fueron a parar las jardineras y sus piccolinos.
 
 


[1] Fidel Castro. Discurso. La Habana 6 de enero de 1968
Ochenta embalses circundaran La Habana. Granma,  11 de mayo de 1968. Pág. 5
 
 
[2] Ibid
[3] Fidel Castro. Discurso, 28 de septiembre de 1967.
[4] Para la siembra de primavera en el Cordón; extraerán 20 mil toneladas de turba de la Laguna de Ariguanabo. Granma, 18 de marzo de 1968. Pág.3
 
[5] El guano, ese desconocido; Extraen de las cuevas del litoral 100 tone ladas diarias de guano de murciélago para cítricos y frutales en el Cordón de La Habana. Granma, 19 de marzo de 1968. Págs.4-5
 
[6] Ibid
[7] Ibid
 
[8] En el cordón lechero de La Habana: "Circulo Infantil" para bovinos. Granma 5 de septiembre de 1969. Pág.4
 
[9] Ibid
 
[10] Ibid
[11] Fidel Castro. Discurso, La Habana 28 de septiembre de 1968.
 
[12] Se movilizaran mas de 50.000 estudiantes para la gran siembra de primavera este fin de semana. Granma, 20 de junio de 1968. Pág.1
 

[13] 15.000 trabajadores del MINCIN invadieron 3 zonas del Cordón de La Habana. Granma, 1ro. de abril de 1968. Pág.6.

Los niños en el Cordón; Campamento Infantil No. 1, Campamento Infantil No. 2.  Granma, 13 de abril de 1968. Pág.5

De Girón para el Cordón, consigna de los trabajadores del MINIL. Granma, 3 de mayo de 1968. Pág.2
 
Movilizados 14,572 trabajadores el primer día de Jaque Mate en el Cordón. Granma, 18 de septiembre de 1968. Pág.6
 
Movilización nocturna hacia el Cordón de La Habana realizan cederistas marianenses. Granma, 19 de septiembre de 1968. Pág.3
 
Incorporación popular al Cordón de La Habana. Granma, 19 de noviembre de 1968.Pág.2
 
[14] Crea la UJC de La Habana las Tardes del Cordón. Granma, 12 de septiembre de 1968. Pág. 1
 
[15] Medidas técnicas para sembrar las posturas de café en los patios y solares de las casas. Granma, 16 de septiembre de 1968. Pág.6
 
[16] El cuerpo diplomático en el Cordón de La Habana; Impresiones de una obra en marcha. Granma 28 de mayo de 1968. Pág.5
 
[17] Sembraron café en Wajay turistas franceses. Granma, 31 de mayo de 1968. Pág.5
 
[18] Comunicado; Dada la orden de iniciar la Gran Siembra de Primavera. Granma, 9 de mayo de 1968. Pág.1
 
[19] Sucedió en el Cordón; Arrancaron a trabajar los "Piccolinos". Granma, 30 de mayo de 1968. Pág.3
 
[20] Fidel Castro. Discurso. Cangrejeras, 30 de septiembre de 1968
[21]  Fidel Castro. Discurso. 28 de septiembre de 1968.

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