miércoles, 1 de abril de 2015

CubaSi en busca del pollo perdido

El portal digital CubaSi, publica este miércoles 1ro.de abril, una crónica firmada por Cecilia Bello Guzmán, que El Timbeke reproduce para compartir con sus lectores la realidad que describe CubaSi, un sitio que se produce en La Habana, bajo la sombra del gobierno cubano.

Ojalá CubaSí continúe con la costumbre, tan escaza en los medios oficiales de prensa, como el pollo de la crónica que nos relata hoy Cecilia Bello.

EN BUSCA DEL POLLO PERDIDO
 

Muchos vecinos del Vedado alegan que es una carrera contra el reloj comprar el pedacito de pollo que les toca por la famosa y necesaria libreta de abastecimiento.



Desde hace varios meses carniceros del Vedado reportan faltantes en el envío del pollo por pescado y el de población, uno de los pocos productos que reciben los cubanos en estos puntos de ventas estatales.
 
No es primera vez que María del Carmen pierde el pollo. Como los tres integrantes de su núcleo familiar trabajan y estudian, no es extraño que en más de una ocasión a María del Carmen, la encargada en la casa de hacer los mandados, se le haya pasado que, por problemas de refrigeración, esa cuota de carne solo puede adquirirse durante las 72 horas posteriores a la llegada de la mercancía a la carnicería de la esquina.

Cuando eso ha ocurrido, si la trabajadora y ama de casa de nuestra historia tenía previsto cocinar un pollo a la jardinera para el almuerzo del domingo, simplemente no le ha quedado más remedio que apretarse un poco el cinturón y adquirir la ración de pollo en CUC en la TRD.

Últimamente, sin embargo, María del Carmen ha vuelto a perder la preciada ración de ave, y no precisamente por problemas de memoria o por estar demasiado atareada en su trabajo, sino porque el pollo, ya sea el llamado de población (a libra por persona) o el “pollo por pescado” (a 6 onzas por persona), ha devenido en “pollo con faltante”.

En dos ocasiones, ha llegado antes del plazo de las 72 horas fijado y ha tenido que regresar a su casa con su jabita de naylon vacía porque, según el carnicero, "el pollo está viniendo así, con faltante".

Ni pollo, ni pescado... hielo

Desde hace varios meses carniceros del Vedado reportan estos faltantes, que traen como consecuencia que algunos consumidores de la necesaria y famosa libreta de abastecimiento se queden sin pollo y pasen a engrosar la lista negra de los que no alcanzaron el producto cárnico porque “las cajas vienen con mucho hielo”, según explican los carniceros.

Por ejemplo, la carnicería de María del Carmen, que tiene 1 400 consumidores, puede llegar a tener un faltante de entre 40 y hasta 100 libras en el envío.

En la última entrega del pollo de población faltaron exactamente 107 libras (que equivalen a 107 personas sin pollo), y ella por segunda vez se encuentra entre las víctimas, y el número de su libreta entre los núcleos a los que se les debe el producto, que “se lo pagarán, pero no en la próxima vuelta, sino cuando manden el faltante”, afirma su carnicero.

El carnicero de la esquina declara que a una caja de pollo le puede faltar hasta 4 libras. Asegura, además, que la llamada merma ha disminuido desde un 15 por ciento en sus inicios hasta un 5 por ciento.

La merma le permite al que despacha un margen de error permisible entre el hielo que trae el pollo congelado (2 por ciento), el peso del producto y su distribución (3 por ciento), más la llamada tara (0,7 el peso de la caja).

Según el carnicero, en el puerto cuando pesan las cajas en bruto las reciben entre 32, 32.7 y hasta 33 libras, sin embargo, cuando el camión las descarga en los puntos de venta se las entregan a ellos con factura en mano con un pesaje de hasta 37 libras.

Además de la molestia que provoca a la población la falta del producto en la mesa, si la situación no se resuelve en breve, incitará a la desesperación, una “cacería” de largas colas por el pollo, que ahora se extingue antes de la fecha de vencimiento estipulada (72 horas).

A romper el hielo

Cuando María del Carmen se mudó hace 20 años para la céntrica barriada del Vedado, nunca imaginó que el pollo de la libreta se le iba a convertir en hielo. De hecho, hasta hace unos meses atrás esta situación no existía, por lo que nuestra consumidora se pregunta qué puede haber cambiado para que el pollo se vuelva agua. ¿Habrá en todo esto “pollo encerrao”?

Los problemas de distribución de algunos alimentos de la canasta básica fue tema de discusión en la última legislatura de la Asamblea Nacional, donde la ministra de Comercio Interior, Mari Blanca Ortega, señaló “que estas anomalías deben ser solventadas a tiempo por los representantes y directivos de comercio a nivel territorial”.

Sin embargo, la situación no parece solucionarse y ahora, además del de población y el pollo por pescado, existe la categoría de pollo por faltante.

Para colmo, esta última tipología no la despachan en la carnicería de la esquina, sino en la famosa piloto a varias cuadras o kilómetros de distancia, y después de una estricta revisión para chequear si el número de la libreta de racionamiento de la necesitada está en la lista negra archivada cada mes.
polloxpescadoxfaltanteSolucionar el problema e identificar a los responsables parece tan "difícil" como encontrar el pollo perdido.

La Piloto o la Oficoda ―Oficina de Control de Alimentos― es la entidad que dirige en Cuba a las bodegas y carnicerías, y es la encargada de pedir el faltante a los almacenes distribuidores, que a su vez están obligados a enviarlo en la próxima entrega.

Al final, es tanta complicación y peloteo para encontrar el pollo perdido, que el precio irrisorio, casi simbólico de la mercancía, puede multiplicarse en cientos de veces si se tiene en cuenta que, como dice el dicho, el tiempo también es dinero; por lo que muchos prefieren pasar página y renunciar a su cuota para evitarse el disgusto.

Por suerte, esta cacería no sucede en todos los municipios de la capital, según averiguó María del Carmen con sus compañeros de trabajo. Pero en su zona de residencia, por lo visto, las autoridades responsables no acaban de decidirse a romper el hielo.

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