miércoles, 18 de enero de 2017

Verdades ocultas detrás del tapón migratorio de Obama


Todo parece indicar que Obama les ha jugado una mala pasada a los cubanos. Cerró la puerta a quienes han estado llegando a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. No más refugiados económicos, que escapan de un sistema político que no satisface sus necesidades.
Dicho así el asunto parece simple. No lo es. Todo lo contrario. La eliminación de la política “pies secos/pies mojados”, abre un nuevo e incierto escenario en el panorama político cubano. Es de suponer que ambos gobiernos tienen en cuenta sus repercusiones.
 
 
Las implicaciones legales de la normativa quedan a cargo de los especialistas. No es mi intención entrar en esos detalles. Tampoco quiero detenerme a analizar sus consideraciones éticas. Me interesa su repercusión política.
Ante todo vale la pena subrayar que se trata de la mayor repercusión interna que haya provocado en Cuba, un acontecimiento, desde la desaparición de la Unión Soviética. Ni la enfermedad y renuncia hace diez años de Fidel Castro y se reciente muerte han tenido las implicaciones de esta medida.
Varias preguntas se imponen en este caso. ¿Por qué la dictadura castrista parece tan complacida? ¿De verdad deseaba tanto detener ese flujo de cubanos al exterior? ¿Qué gana la dictadura con este tapón migratorio?
Lo cierto es que, de momento, pierde el aumento potencial de esa “fuerza de trabajo en el exterior”, en que se convirtió la emigración cubana de los últimos años.
Pierde millones de dólares que dejarán de fluir desde Estados Unidos hacia Cuba, en dinero en efectivo y bienes materiales. Pierde decenas de miles de cubanos que ya no vivirán en Estados Unidos para veranear en Cuba.
Dejemos que hablen las cifras. Un total de 341,841 cubanos entraron a Estados Unidos en los últimos tres años, según estadísticas de la Aduana y Protección Fronteriza de EEUU. La mayoría de ellos, dejaron atrás familia que mantener y con toda seguridad a quienes visitar tan pronto tuvieran en su poder la residencia estadounidense.
Todo eso se traduce en dólares. Desde una simple carga al celular, hasta el abastecimiento necesario para que los “emprendedores” en la isla puedan mantener sus negocios.
La emigración cubana a Estados Unidos ha sido tan beneficiosa para la dictadura, que cada año llegan a sus arcas dos mil millones de dólares en dinero contante y sonante, desde “las entrañas del monstruo”.
Hasta ahora esa cifra ha ido en aumento pero en lo adelante, ya no crecerá mucho más.
La eliminación del Programa de Refugio a los Médicos Cubanos, no compensará esa pérdida. La dictadura lo sabe. A fin de cuenta, los galenos cubanos que escapen de su trabajo en el extranjero, siempre podrán encontrar un espacio en el país donde se encuentre. Son profesionales y para ellos se abrirá alguna puerta, con mayor o menor dificultad.
Desde hace años el castrismo viene reclamando la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos/pies mojados. Su principal alegato es que los privilegios que conlleva alientan la emigración ilegal. Los castristas claman que los cubanos abandonan el país por esa razón. Veremos que pasa ahora que ya no hay más problemas con los pies, ni secos ni mojados.
La Ley de Ajuste es harina de otro costal. Está ahí para facilitar refugio a los perseguidos políticos y parece que permanecerá por un largo tiempo. Además, los cubanos, como cualquier otro ciudadano del mundo, tienen siempre la opción de tocar las puertas de Estados Unidos, pidiendo asilo político, si de verdad lo necesitan.
Por ahora quedan flotando un para de interrogantes: ¿Se equivocó la dictadura al provocar el tapón migratorio? ¿A quien culpará ahora la dictadura de que los cubanos continúen escapando en busca de un mejor futuro? Porque, si de algo estoy seguro es que (parodiando a una vieja declaración del romanticismo revolucionario de los sesenta), “esa gran humanidad ha dicho basta, y ha echado a andar”.
Lástima que no decida liberar su tierra de malas hierbas para profundizar en ella sus raíces nacionales.

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